Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal

Por: Mou D. Khamlichi
Si te gusta este post, compártelo con tu amigos

La neurociencia contemporánea tiene como uno de sus fundadores a Santiago Ramón y Cajal. Este importante hombre de ciencia dedicó su vida a la histología y al estudio de la anatomía humana. Con sus investigaciones fueron disipadas inmensas dudas acerca del funcionamiento de las neuronas y el sistema nervioso.

Santiago Ramón y Cajal no sólo tuvo la oportunidad de dar sus aportes al área de la salud, sino también a la vida militar de su España nativa. Ejerció con dignidad los cargos de médico de servicios del ejército español y capitán médico de las colonias del rey en Cuba. Fue disciplinado, serio y gran investigador.

Este insigne científico europeo también pudo dedicarse al arte, pues fue un excelente pintor realizando infinidad de dibujos relacionados con la naturaleza. Santiago Ramón y Cajal mostró su pasión, además de la investigación, por entregarse a pintar las montañas, el cuerpo humano y sus partes.

La niñez de Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal nació en la localidad de Petilla de Aragón en Navarra, Provincia de Zaragoza el 1 de mayo de 1852. Sus padres fueron el médico cirujano Justo Ramón Casasús y la tejedora Doña Antonia Cajal. Creció en una localidad de analfabetos dedicados toda su vida a la agricultura y a la ganadería.

Aunque parezca inverosímil, Santiago Ramón y Cajal no tuvo suerte en la escuela y siendo un joven mozuelo decidió retirarse.

Se dedicó a remendar zapatos viejos incursionando en los avatares de ser zapatero. Desde su juventud se inclinó a tener un cuerpo esbelto y gustaba de tener grandes y desarrollados bíceps.

Sus amigos le veían como un mal estudiante. Tenía la tendencia a desobedecer y a rebelarse contra las normas y las órdenes de sus padres y sus maestros. Peleaba constantemente con sus compañeros. Estuvo a punto de morir por una caída de una colina en un nido de águilas y al hundirse en aguas congeladas.

El joven Santiago Ramón y Cajal

La juventud de este muchacho pueblerino dista mucho del lustro premio Nobel en el cual se convertiría años más tarde. Por su actitud pendenciera rompía vitrales y robaba frutos en las casas cercanas a su hogar. A los 11 años fue llevado preso por destrozar las puertas de uno de los vecinos de su casa.

Sus padres, consternados por las andanzas de Santiago Ramón y Cajal, decidieron enviarlo a un colegio de religiosas. No tuvieron éxito, pues no lograron enmendar su carácter. Lo único que le sentaba bien era dibujar. El lápiz era su pasión y le fascinaba la caricatura. Siendo adulto este arte le ayudaría bastante.

Como característica fundamental de su juventud podría señalarse que se dedicó a cultivar su cuerpo más que su mente. Como culturista llegó al gimnasio y pagaba el costo del mismo con clases de medicina. Relataba Santiago Ramón y Cajal que sus pectorales “eran monstruosos” y sus “espaldas anchas”.

Santiago Ramón y Cajal

La medicina y Santiago Ramón y Cajal

Su padre Justo Ramón Casasús fue un humilde agricultor que tuvo la oportunidad de aprender a leer después de los 15 años. De allí en adelante se interesó por los estudios y con mucho esfuerzo, entrado los 50 años, obtuvo el título de médico cirujano rural. Luego de graduarse, la familia cambiaba de ciudad constantemente.

Santiago Ramón y Cajal se inició en la medicina en el año 1870 en la ciudad de Zaragoza, al cumplir los 17 años. Allí se había mudado la familia motivado al trabajo de su padre. A diferencia de lo ocurrido con la educación primaria y el bachillerato, en la Universidad demostró gran inteligencia y amor por la ciencia.

Desde su comienzo en la Universidad de Zaragoza se inclinó por la química, la física y por la historia natural. Una vez matriculado e interesado en la medicina, compartía mucho tiempo con su padre, diseccionando piezas anatómicas, estudiándolas y dibujándolas. Logró licenciarse en el año 1873.

Ejerciendo medicina en la guerra

Una vez concluidos sus estudios en la facultad de medicina de Zaragoza, Santiago Ramón y Cajal es llamado a prestar el servicio militar obligatorio.

Esta exigencia había sido impuesta por Emilio Castelar desde la presidencia de la primera república española. En este periodo destacan las características siguientes:

Excelentes calificaciones

Santiago Ramón y Cajal se presenta a un concurso de oposición de credenciales para formar parte del cuerpo de sanidad militar. Luego de los escrutinios fue aceptado por sus sobresalientes puntuaciones. Tanto en la medicina como en el campo militar demostró una gran inteligencia y sobre todo gran disciplina.

Médico segundo

Una vez aprobado su ingreso al cuerpo de sanidad militar, fue nombrado médico segundo del regimiento de la localidad de Burgos. En este sitio permaneció acuartelado mientras se desarrollaban los ataques armados en los Llanos de Urgel en Lérida.

Su viaje a Cuba

En esta colonia española en América se desarrollaba la guerra de los diez años.  Era una verdadera guerra de independencia. Santiago Ramón y Cajal es enviado a esta isla caribeña en 1874, a escaso un año de su graduación como médico. Al salir de España era teniente y a su llegada a Cuba fue ascendido a capitán.

Vistahermosa

Santiago Ramón y Cajal tenía un buen concepto de todas las islas caribeñas pero pronto se dio cuenta que estaba enormemente equivocado. En Cuba fue transferido a la enfermería de Vistahermosa. En este sitio las enfermedades endémicas, como el paludismo y la difteria, eran comunes entre la población.

Ante esta cruda realidad, Santiago Ramón y Cajal se encontró atado de manos para continuar ayudando a los pobladores, pues no contaba con recursos ni material médico apropiado. Esta situación le acarreó infectarse y enfermar de gravedad, por lo que fue regresado a su España natal.

Vuelta a la patria

En el año 1875 pide ser enviado a su tierra. Se marcha de Cuba decepcionado pues su sueño de conocer las maravillas del Caribe americano se desvanecían tras el recuerdo de selva salvaje. Santiago Ramón y Cajal retorna al hogar paterno en el que le cuidarían y sanarían de sus enfermedades.

Ya en España y totalmente recuperado física y psicológicamente de los avatares de Cuba, retoma en el año 1876 sus estudios de doctorado. Para el año siguiente se dedicó a la enseñanza en su casa de estudios de siempre: la facultad de medicina de Zaragoza. No descansó jamás como docente.

El profesor Santiago Ramón y Cajal

Se autodefinía como “el más humilde de los profesores de España”. Sin duda alguna Santiago Ramón y Cajal prefería dar clase que ir a algún acto en el que se le rindiese homenaje.

Aquel inquieto joven que no brilló en la escuela y el bachillerato se enamoró de su carrera de medicina y de la docencia. Fue un maestro.

Una de sus virtudes: la puntualidad. Sus amigos manifestaban que siempre asistió a compartir con sus alumnos. Esto lo hizo en 40 años de docencia entre la facultad de medicina y los colegios San Carlos y de médicos de Madrid. En su etapa de profesor se pueden destacar las siguientes características:

No fue amigo de la oratoria

Santiago Ramón y Cajal no tuvo un apego a la oratoria. Su condición de vincularse fácilmente con sus alumnos le hizo prescindir de los formalismos y de la tribuna. En sus clases se dedicaba a enseñar que el científico debía limitarse a describir los hechos y dejar a un lado tantas palabras.

Ganar un dinero extra

Aunque no le preocupaba mucho la parte material, se dedicó en varias ocasiones a dictar clases particulares para lograr incrementar un poco sus ingresos. De la misma forma, hizo viajes al extranjero, aprovechando que su obra ya se conocía en otros lares para ganar algunos recursos extras para su sustento.

Primero el hacer que el ser

Santiago Ramón y Cajal jamás se amparó en sus méritos para avasallar a sus semejantes. Su premisa principal era hacer las cosas bien sin estar alardeando de lo realizado. No se fijaba en la apariencia de las personas sino en las accionesque éstas llevaban a cabo. Fue detallista y observador a nivel científico.

No vestía bien

No reparaba en su forma de vestir. Santiago Ramón y Cajal, según sus alumnos y amigos, “era un ser desaliñado”. Según ellos, parecía un estrafalario, abandonado. Su capa iba a dar a cualquier lugar al entrar a clase y su sombrero de copa no estaba en muy buenas condiciones. No tenía un aspecto agradable.

Algunos alumnos le temían

Los estudiantes que no eran preocupados por su carrera le tenían lo que ellos mismos llamaban “un temor reverencial”. Era una inminencia, y por tanto, no atender sus clases no era del agrado de Santiago Ramón y Cajal. Cuando sus alumnos descollaban en buenas notas se le veía satisfecho por este logro.

Sus eternos postulados

Como buen profesor guiaba a sus alumnos recomendándoles que aprendieran haciendo algo. Para llegar a la meta tenían que empezar desde ya. Insistió en la importancia de las imágenes de las cosas y por ello las dibujaba. Era necesario que se mantuvieran en constante estudio y actualizados.

De la misma manera, les enseñaba que era preciso equilibrar la parte práctica con la suficiente y certera teoría. Siempre se inclinó por dotar a sus alumnos de material recopilado por él mismo para que les sirviera de apoyo didáctico. Compartió con sus estudiantes los avances científicos de la época.

Esposo y padre

Santiago Ramón y Cajal vivió eternamente enamorado de su esposa desde niños. Ella era Silveria Fañanás García. Se conocieron en los años que el científico estudiaba bachillerato en el Instituto de Huesca. En aquel momento no le tomaban en serio, pues era pendenciero y se metía en problemas fácilmente.

Silveria se hizo novia de Santiago Ramón y Cajal cuando tenía 24 años de edad. Coincidieron en su pensión y quedaron eternamente flechados. Para él, ella era la mujer que siempre había anhelado. Como continuaba el romance, decidieron casarse el 19 de julio de 1879, sin el consentimiento familiar.

Las virtudes de Silveria Fañanás García fueron amar a su esposo, creer en él, acompañarle siempre y ser una administradora cabal de los ingresos familiares. Además de estos dones, fue su eterna consejera. La pareja tuvo siete hijos: Fe, Santiago, Paula, Jorge, Enriqueta, Pilar y Luis Ramón.

Santiago Ramón y Cajal fue ciencia

Su pasión en la medicina era el sistema nervioso. Se dedicó durante gran parte de su vida a estudiarlo a fondo y hacer de él el motor de su investigación.

Inició esta actividad en el año de 1888 y logró dar a conocer que el tejido cerebral estaba compuesto principalmente por células nerviosas unidas entre sí pero individuales.

Estableció que estas células se relacionaban entre ellas y creaban los impulsos nerviosos. Su teoría se conoció con el nombre de “doctrina de la neurona”. Todos sus avances científicos fueron diseminados por Europa y muy pronto se convirtieron en noticia.

La doctrina de la neurona establecía que eran células muy complejas que conformaban el cerebro. Asimismo, plasmaba que las neuronas eran entidades genéticas distintas que tenían su cuerpo celular y no se dirigían al lado derecho del cuerpo sino hacia el lado izquierdo.

Premio Nobel del año 1906 para Santiago Ramón y Cajal

En el año de 1906 Santiago Ramón y Cajalfue galardonado con el anhelado premio Nobel en fisiología y medicina. Fue propuesto por sus aportes a la neurociencia que habían sido difundidos en Europa, en su nombre, por su gran amigo Von Kolliker. Era el fruto que dejaba su famosa doctrina de la neurona.

Su premio fue compartido con otro destacado científico de origen italiano Camillo Golgi. Santiago Ramón y Cajal recibió duras críticas al recibir este galardón, incluso por sus coterráneos. Ortega y Gasset públicamente declaró que Ramón y Cajal “era una vergüenza para España” y no debería ser motivo de orgullo.

Años más tarde estas aseveraciones cambiaron en su tierra natal. La admiración por parte de científicos, artistas y escritores dieron un gran viraje a favor de  Santiago Ramón y Cajal. Muestra de ello, comentarios que plantean que la medicina en España sin este científico no habría tenido avances significativos.


Si te gusta este post, compártelo con tu amigos
Mou D. Khamlichi

Mou D. Khamlichi

Autor

Contenido Relacionado

Más contenido creado por nuestros autores