Calendario Juliano

Calendario juliano: las bases del calendario contemporáneo

Por: Mou D. Khamlichi
Actualizado el 21 de junio de 2021
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El calendario juliano encarnó por más de mil años la forma, más usada y popular en el mundo occidental, de contar el transcurrir del tiempo. Su nombre se debe a uno de los personajes más trascendentales en la historia de la humanidad: Julio César.

Seguramente, la mayoría de las personas conocen las hazañas del César en la Galia o Egipto, por sus proezas bélicas y políticas. Este César fue un genio militar y político, pero como monarca llevó a cabo una reforma que les cambiaría la vida a los ciudadanos romanos.

Este gobernante reformó el calendario romano, el cual se venía utilizando desde el auge de la monarquía romana. Con esto, el César remendaría las inexactitudes del almanaque previo e instauraría la base del vigente hasta el de hoy día.

Todo acerca del calendario juliano

En este artículo se analizará los subsiguientes temas que ahondarán en la historia, las características y las curiosidades acerca del calendario juliano:

Los orígenes históricos del calendario juliano

Desde la antigüedad, la sociedad humana ha necesitado medir el paso del tiempo, principalmente para conocer los mejores momentos del año para la siembra y cosecha.

A continuación, se explicará algunos datos relacionados con los calendarios que antecedieron al creado por el César romano. Igualmente, se resaltarán particularidades significativas sobre el establecimiento del calendario en cuestión.

Los antecedentes

Desde el inicio de la antigüedad han coexistido diversos calendarios correspondientes a civilizaciones antiguas específicas.

El calendario sumerio es uno de los más longevos en esta lista, ya que la civilización mesopotámica es considerada como la cuna de la civilización humana. Esta medición del tiempo se llevaba a cabo contabilizando los ciclos del sol y la luna; un mes era la duración de un ciclo lunar (de una lunación a otra).

Se calcula que la invención de este calendario data del año 3800 a.C. Su principal característica es que el año estaba conformado por 12 meses, cada uno compuesto por 29 o 30 días.   

El calendario egipcio pasaría a la historia como el segundo en este orden de longevidad y como uno de los más exactos. Los días eran de 24 horas y cada año se conformaba por 365 días, coincidiendo con el año solar. Los meses eran de 30 días, así que los 5 días que sobraban eran consagrados para las celebraciones religiosas correspondientes.

Los calendarios hebreo y griego

Según los judíos, en el año 3761 a. C. se inició el tiempo medible del calendario. Dentro del calendario hebreo lo común era 12 meses de entre 29 y 30 días. Sin embargo, las comunidades hebreas del siglo XXI usan el calendario gregoriano.

El calendario griego es el antecedente más directo del juliano y posiblemente el más trascendental de los estudiados hasta este punto. Ellos siguieron la medición de meses alternos de 29 y 30 días. 12 eran los meses según el calendario griego y cada año iniciaba en el mes hecatombeón, lo que en la actualidad vendría siendo el equivalente a julio.

El Calendario romano reformado

Corría el año 46 a. C. en Roma, Julio César, quien sería para el momento cónsul de la República, decretaría el uso de un novedoso calendario. Antes de la modificación del César, en la hoy capital italiana se utilizaban múltiples calendarios. El principal de estos era el que llegó a conocerse como calendario romano primitivo o prejuliano.

De tal calendario es de donde provienen los calificativos y el orden de los meses conocidos en el día de hoy. El calendario prejuliano estaba conformado por 10 meses conocidos como:

Martius (Hoy marzo)

Aprilis (Hoy abril)

Maius (Hoy mayo)

Junius (Hoy junio)

Quintilis

Sextilis

Septembris (Hoy septiembre)

Octobris (Hoy octubre)

Novembris (Hoy noviembre)

Decembris (Hoy diciembre)

304 días conformaban el año hasta que un Rex de Roma llamado Numa Pompilius añadiría los meses de febrero y enero en el 672 a.C. Fue hasta el año 452 a. C. que estos meses fueron ordenados del modo en el que se conoce en nuestros días. 

Los romanos no disponían de un sistema para deducir los meses que se intercalaban; no existía un orden sobre cuanto duraban los meses y sus cambios, y las correcciones ocurrían solo por el capricho de los gobernantes. Esta es una de las principales razones por la cual se llevó a cabo la modificación propuesta por el César.

Fue por ello, que, al no contar con un sistema menos impreciso, el calendario prejuliano llegó a desajustarse de muchas formas. Por ejemplo, cuando se decretaba el inicio del invierno en la Roma de la época, en realidad era la primavera la estación que se estaba aproximando.

El César todopoderoso y su calendario

Según el gobernador romano Julio, el calendario preexistente era impreciso por todo lo que se ha explicado hasta este punto; el calendario juliano representó una innovación significativa en la medición y en la vida de los romanos.

Julio César, el político con mayor poder en Roma, era muy conocedor de la cultura egipcia y había visitado Alejandría en el pasado. Desde Roma se buscó la asistencia de Sosígenes, quien era un experto egipcio sobre astronomía, para ayudar en la evolución del calendario. Estableciéndose que cada año tendría 365 días, y cada 4 años se contabilizaría 1 día extra.

Desde su poder como líder de Roma, Julio Cesar dispuso que el año 46 a. C. contaría con 445 días.

Esto se hizo porque, la desigualdad entre el calendario calculado por Sosígenes y el anterior, era de 11 minutos. Esos minutos extra, con el paso de los años, se convertirían en un desfase entre las estaciones anuales y el calendario. Es por esto que alargar a 445 días el año 46 a. C., era la única manera de remediar la equivocación en el cálculo.

El nuevo calendario empezaría a ser usado para el 1 de enero del 45 a. C., justamente el último año que este César gobernaría antes de su asesinato.

Características y curiosidades

El César y Sosígenes fueron los encargados de reformar el calendario romano siguiendo una serie de cálculos basados en la astronomía del momento.

La modificación implicó cambios en cómo se llamarían algunos meses, el número de días y otras cosas de las que se profundizará a continuación. También será importante conocer cuáles son las diferencias de un calendario lunar frente a uno solar y los beneficios de uno sobre el otro.

Los nombres de los meses y la razón de ellos

Ianuarius y Februarius, equivalen a enero y febrero en la actualidad. En cuanto al primero, se llama así por el dios romano Jano; por otro lado, febrero debe su nombre a los festivales de purificación Februa que se celebraban en ese mes.

Marzo, abril, mayo y junio eran 4 meses que se registraban desde la conformación del calendario romano primitivo. Los dioses romanos Marte, Maia y Juno fueron la influencia para los nombres de tales meses, con excepción del mes Aprilis. En cuanto a este último, se cree que su nombre está relacionado con la iniciación de la primavera.

Uno de los cambios más trascendentales y anecdóticos del calendario juliano vino siendo la modificación de los calificativos de 2 meses. El primero de ellos se transformó en homenaje a Julio César, así el mes Quíntilis pasó a ser llamado Julius (julio), por ser ese el mes de su nacimiento.  

El mes Sextilis fue modificado durante el gobierno de Octavio Augusto y pasó a ser llamado como aquel emperador, Augustus (agosto). Por orden de Augusto, este mes debía pasar a tener 31 días, como el mes en honor a Julio César; se le quitó un día a Februarius para ser añadido a Augustus.

Los demás meses seguirían siendo los mismos que se conocían desde que el calendario prejuliano fue instaurado por el Rey Rómulo; estos meses siguen siendo los últimos 4 meses del calendario contemporáneo.

Los cálculos acerca del nacimiento de Jesucristo

Sería en el año 525 d. C., cuando un monje llamado Dionisio, guiándose del calendario juliano, calcularía varias fechas pertenecientes a la historia bíblica. Este personaje llegó a la conclusión de que Jesús de Nazaret habría nacido un 25 de diciembre 525 años antes.

Fue a raíz de estos descubrimientos, que esta fecha empezó a ser difundida por la Iglesia. Se cree que Dionisio cometió errores de cálculos y que la verídica fecha del nacimiento de Jesús era unos 3 o 5 años antes de lo estipulado.

La ciencia del calendario

Antes de escribir acerca de lo concerniente al calendario juliano de manera científica y astronómica, es ideal hacer un recuento sobre los cálculos y ciclos.

El tiempo es y ha sido medido contando el número de veces que se repite un fenómeno periódico. El ejemplo perfecto de esto fue reconocer en su momento que la rotación de la tierra sobre su eje significaba un ciclo diario. Con este ejemplo, se puede ver la necesaria relación entre los calendarios y la astronomía.

La medición de lo que hoy se conoce como meses, en base a las lunaciones, es otro ejemplo. Los lunares fueron el resultado de una de las colaboraciones históricas entre la astronomía y la contabilización del paso del tiempo.

Un calendario solar fue el que concibió César

El calendario juliano se guio por el recorrido del planeta en torno al Sol y se combinó con su rotación sobre su eje. Generalmente son 24 horas las que tarda la tierra en girar sobre su eje, por ello los días tienen esa cantidad de horas.

En la época en la cual se estableció el calendario juliano aún se creía que era el Sol el que giraba en torno a la tierra. Siendo este dato también de vital importancia para la comprensión histórica del tema.

Hay un argumento a favor de los calendarios solares; llevando ese tipo de conteo en base al Sol, las estaciones iban a comenzar año tras año en el mismo rango de fechas. Por ejemplo, con la reforma del calendario realizada por el César, los habitantes de Roma ya podían prever que el invierno empezaría entre el 20 y el 23 de diciembre.

Calendarios solares y lunares

La lunación tiene un tiempo medio de 29,5 días, lo que daría 354 días por año y 11 días menos comparándolo con un calendario solar.

La divergencia en los días de un año correspondiente al solar y uno lunar es evidente; por eso las estaciones no permanecían dentro de un mismo rango de jornadas en el calendario lunar, mientras que en el solar sí.

En resumen, la desemejanza del lunar y uno solar es que el primero toma como inicio de cada mes, la lunación; por otro lado, el segundo, como ya se mencionó, se ancla a las vueltas que el planeta da en torno al astro rey.

Años bisiestos

Para el tiempo en que el calendario en cuestión empezó a utilizarse oficialmente se calculó que cada año en relación con el ciclo solar trópico, tendría una discrepancia de casi 6 horas. Esas horas no eran contabilizadas a lo largo del año en ningún mes y fue aquí donde se necesitaron a los años bisiestos.

Cada cuatro años se sumarían esas horas que sobraban cada año y se añadirían a un día, el 29 de febrero.

Un papa innova el calendario juliano

A excepción de unos patriarcados de la iglesia ortodoxa o ciertas regiones africanas, el calendario juliano dejó de ser empleado en prácticamente todas las naciones. En su reemplazo se establecería el calendario gregoriano.

El calendario juliano llega a su fin

Sería en 1582 d. C. el año en que el calendario juliano se transformó en el almanaque que maneja hoy día la sociedad occidental.

Desde el seno de la Iglesia católica se estuvo estudiando y debatiendo por años, la posibilidad de una transformación del calendario. Así pues, como se mencionó anteriormente, existía un error sobre el cálculo de la duración de un año la cual llevó a un desfase de 10 días.

La Universidad de Salamanca sería el lugar donde los estudiosos se darían cuenta del error y empezarían las conversaciones para transformar el calendario.

Por influencia Gregorio XIII quien fuera el papa del momento, se decide reformarlo para remendar el error de cálculo. Lo primero que hicieron fue alterar el calendario del año que corría. Se pasó del 4 de octubre de 1585 al 15 de octubre de 1585 y con ello se restituyó el principio de la primavera al 21 de marzo.

Diferencias entre el calendario del César y el del Papa  

Las diferencias principales entre el gregoriano y el juliano, están en los años bisiestos. La innovación llevada a cabo por Gregorio XIII proyectaba a los años bisiestos como múltiplos de 4.

Igualmente se creó una excepción sobre los múltiplos de 100, estos años no serían años bisiestos. Conjuntamente se acordó que los años que se pudieran multiplicar por 400, sí estarían siendo considerados años bisiestos.

La innovación de Gregorio XIII cambió muy pocas cosas del calendario juliano. La modificación más significativa radica en el cálculo concerniente a la duración real de un año trópico, que es de 365,242189 días. Los años en el sistema gregoriano serían de 365,2425 días, muy cercano al término real del año trópico.

Tal desajuste en la medición es mínimo, en balance con el que poseía el calendario anterior, que solo se notaría en unos 3000 años.

A partir del cambio en el calendario la mayor parte del mundo fue adoptando el nuevo. Los últimos estados nacionales en adoptarlo fueron Grecia, en 1923 y Turquía, en 1917.

¿Qué beneficios trajo a la humanidad la creación del calendario juliano?  

Desde que el ser humano se ha organizado en sociedades, el cálculo del tiempo ha sido de vital importancia para su subsistencia. Poder calcular cuánto duraba una estación y cuando sería la transición de una a otra, debió ser de vida o muerte para muchas sociedades.

Julio César, sumo pontífice de la República Romana y máximo líder, logró visualizar la importancia que poseía la transformación del calendario para los ciudadanos de Roma.

La importancia del calendario en cuestión, igualmente radicó en un acercamiento mucho más certero al ciclo trópico del Sol. En calendarios anteriores, ya fueran lunares o solares, no se tenía un registro y coordinación correcta acerca de los cambios de estaciones. Con el calendario reformado por Julio César tal desbalance fue corregido.

Tanta es su importancia, que cuando se da la reforma gregoriana, los cambios no son estructurales, sino que fueron dirigidos a resolver errores puntuales. Un ejemplo de esto, es que los nombres con los que se conocen a los meses del juliano siguen siendo los mismos que se usan hoy día.

Por más de 1500 años el mundo occidental se guío por la acertada idea de un César y un astrónomo proveniente de Egipto, sobre modificar el calendario romano primitivo. La base de tal calendario sigue estando presente en la cotidianidad actual, lo que demuestra su gran importancia en la historia.

Referencias:

www.historiando.org/calendario-juliano/

www.heraldo.es/noticias/sociedad/2020/01/17/la-ciencia-del-calendario-como-medimos-el-paso-del-tiempo-1353797.html

https://computerhoy.com/noticias/life/curiosidades-secretos-del-calendario-que-utilizamos-67077


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