Naves espaciales

Naves espaciales: el hombre explora el universo

Por: Mou D. Khamlichi
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Yuri Gagarín, Jhon Glenn y Sputnik, cuando escuchamos esos nombres de seguro pensamos en naves espaciales. Los relatos de naves espaciales son fascinantes y abundantes. Hasta el día de hoy continúan proyectos en distintos países relacionados con el diseño, perfeccionamiento y lanzamiento de naves espaciales.

Parte del encanto de las naves espaciales tiene relación con el aporte que han hecho para descubrir el misterioso universo. Supone un gasto enorme la construcción y lanzamiento de estos vehículos al espacio. Sin embargo, los científicos lo consideran un gasto justificado pues las naves espaciales han contribuido significativamente a un mayor conocimiento del universo.

La iniciativa de las naves espaciales

Poner en marcha los vuelos espaciales ha costado no solo dinero y tiempo, sino la vida de algunos hombres y mujeres. Por ejemplo, en 1967 tres astronautas perdieron la vida al incendiarse la cápsula de pruebas que maniobraban. Pero ese es el precio que han pagado algunos por la fascinación de descubrir los secretos del universo.

Buscar vida en otros planetas parece ser lo que incentiva a seguir trabajando en perfeccionar las naves espaciales. ¿Existe vida en Marte? ¿Qué hay más allá de nuestra vía láctea? Esas preguntas han despertado la curiosidad del ser humano durante siglos. Las naves espaciales han sido la clave para satisfacer el deseo insaciable de conocimiento del ser humano.

Hablemos un poco de la prehistoria y de la historia moderna de las naves espaciales. Cuáles han sido los beneficios que estas han traído a la humanidad y qué le depara al futuro de la exploración espacial.

El inicio de las naves espaciales

Tal vez creemos que la primera nave espacial fue la que tripuló el astronauta Yuri Alekseievich Gagarin en el año 1961. Pero algunos historiadores afirman que los diseños de naves espaciales se remontan a tiempos anteriores muy remotos, al año 400 a E.C.

Naves espaciales

Los eruditos visionarios

En nuestra era el primer diseño de naves espaciales data del siglo XVII. Fue ideada por el francés Cyrano de Bergerac, un hombre versado en la filosofía y la ciencia de su época. Cyrano también era escritor y poeta. En uno de sus libros publicados en el año 1657 describió una nave espacial. Se trataba de un cuadro del tamaño de una persona con un techo de cristal y espejos.

Esta rudimentaria nave espacial sería impulsada con aire a través de un mecanismo de compensación de aire frio y caliente. En su libro se describe el despegue de la nave espacial como “cuando un hombre es levantado por un aparejo y le tiembla el estómago”.

Cyrano sentía fascinación por el universo. Dos de sus grandes libros se titulan: “Los estados y los imperios de la Luna” y “Los estados y los imperios del sol”. Aunque no estuvo solo en su idea de naves espaciales y lanzarse a descubrir el universo. Recordemos los descubrimientos de Galileo en el año 1610, que despertaron la curiosidad por la luna. En estas primeras ideas de naves espaciales no podemos omitir el nombre de Francis Godwin con su libro “El hombre en la luna”.

Este obispo inglés ideó viajar a la luna en una nave espacial muy interesante: un carruaje dirigido por gansos. Aunque los filósofos que idearon estas naves espaciales no entendían muy bien las fuerzas que rigen el universo sí estaban seguros de algo. Plutarco, Kepler, Julio Verne, Tsiolkovski, tenían la seguridad de que era viable salir de la tierra y descubrir el cosmos en vehículos espaciales.

Naves espaciales

Historia moderna de las naves espaciales

Todas las ideas y sueños de viajar al espacio se hicieron realidad en el siglo XX.  Es en este momento que las naves espaciales se diseñan asociadas a motores de reacción. ¡Por fin! se materializa así el sueño de los hombres de salir de la tierra a explorar el universo!

El 12 de abril de 1961, un nuevo Cristóbal Colón hace historia como protagonista del primer viaje al espacio, se trata del cosmonauta ruso Yuri Gagarín. Este cosmonauta viajó al espacio en la capsula Vostok I, en un viaje de 108 minutos en el cual recorrió un poco más de 40 mil kilómetros.

Se siguen enviando al espacio naves tripuladas y no tripuladas. El objetivo sigue siendo recopilar información del universo, que dé respuesta a las preguntas que aun intrigan a la humanidad. ¿De dónde venimos? ¿Hay otras formas de vida allá en el espacio? ¿Qué o quién originó el universo? Entre más se explora más desconcertante parece esta cuestión.

En base a esto, los científicos aseguran que la carrera espacial apenas comienza. Los países siguen empleando la ciencia y la tecnología para crear naves espaciales más sofisticadas y que se adentren cada vez más en el vasto universo. El deseo de la mayoría es que el conocimiento captado gracias a las naves espaciales sea usado en beneficio de toda la humanidad

Lectura Recomendada: Estación Espacial Internacional: un prodigio tecnológico al servicio de la conquista del espacio

Potencias rivales que propulsan las naves espaciales

La historia moderna de las naves espaciales ha estado definida por la rivalidad de dos grandes potencias mundiales. Pero no toda rivalidad trae consecuencias negativas, en el campo de las naves espaciales ha sido muy positivo pues ha impulsado su desarrollo.

La primera incursión rusa con naves espaciales propulsó la carrera espacial en otros países. El presidente estadounidense para ese entonces, John F. Kennedy, se propuso algo espectacular para destacar en el campo espacial. Kennedy puso ante los científicos estadounidenses la meta de enviar un hombre a la Luna antes que los rusos.

Los científicos de la NASA pusieron manos a la obra en la construcción de una nave espacial que se llamaría “Apolo”. Uno de los ingenieros que trabajó en la construcción del Apolo fue Wendell Marley.  Wendell cuenta que trabajaba muchas horas extras sin cobrar, por la emoción de que su país fuera el primero en poner al hombre en la luna.

El hombre llega a la luna

Aquel esfuerzo y dedicación por terminar el Apolo tuvo un resultado espectacular. En julio de 1969, Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin pusieron sus huellas en el suelo de la luna. Después de ese tan esperado alunizaje ha habido muchos progresos con naves espaciales por parte de ambas potencias mundiales.

Desde ese momento se han enviado muchas naves al espacio que han contribuido en gran manera a un mayor conocimiento de nuestro universo. Por ejemplo, en 1972 se lanzó al espacio el satélite Pioneer 10. La cual es considerada una de las misiones interplanetarias más exitosa en la historia de las naves espaciales.

La competencia por ser los mejores en la carrera espacial ha dado frutos. Hoy, astronautas de varias nacionalidades comparten la emoción de explorar unidos el universo. Ejemplo de ello es la nave espacial rusa Soyuz MS-17, que regresó a la tierra en octubre del 2020 y estuvo tripulada por cosmonautas rusos y estadounidenses. 

Transbordadores espaciales

Los transbordadores espaciales son naves espaciales muy complejas. Nos entusiasma ver el lanzamiento de estas naves tripuladas, pero no imaginamos el gran esfuerzo que hay tras esta operación. Si algo sale mal, el desastre que provocaría sería incalculable.

Por ejemplo, un mal cálculo en la temperatura de los motores al momento del lanzamiento haría que estos se derritieran en su propio calor. Otro asunto delicado en el caso de los transbordadores espaciales es la sincronización en los dos cohetes de impulsión. Si los dos cohetes no encienden de forma simultánea, el aparato acabaría destruido.

El 12 de abril de 1981 se logró el primer lanzamiento de un transbordador espacial. Esta nave espacial fue tripulada por John Young y Robert Crippen. El transbordador espacial Columbia fue lanzado desde Florida, sus tres motores le dieron un empuje de 170 mil kilogramos. La nave espacial más avanzada hasta el momento había funcionado.

Había iniciado una nueva etapa en la carrera espacial con el lanzamiento de estos vehículos transbordadores. Pero se ha pagado un alto precio para enviar estas naves espaciales, el costo ha incluido vidas humanas. Prueba de ello fue la tragedia del transbordador espacial Challenger en el año 1986 donde desafortunadamente murieron 7 astronautas.

Naves espaciales

La primera mujer que tripuló una nave espacial

No podemos hablar de naves espaciales sin mencionar el nombre de una mujer: Valentina Vladimirovna Tereshkova. Esta cosmonauta rusa fue la primera mujer que viajó al espacio y dio 48 vueltas alrededor de la órbita terrestre. Valentina fue elegida entre unos 400 aspirantes para pilotar la nave espacial Vostok 6.

La nave espacial Vostok 6 se lanzó como parte del programa espacial soviético Vostok, el mismo que puso a Gagarin en el espacio. El 16 de julio de 1963 se lanzó al espacio la última nave del programa Vostok, tripulada por Valentina Tereshkova.

Esta intrépida y tenaz mujer en el año 2013 le propuso al presidente ruso que viajaría a Marte si le daban la oportunidad.  Al lado de Valentina hoy tendríamos que mencionar otras mujeres cosmonautas como Christina Koch, Jessica Meir y Anne McClain. Son algunas de las mujeres que han tenido el honor de visitar el cosmos en naves espaciales.

Las naves espaciales constituyen uno de los avances más significativos para la humanidad. Su construcción y modernización desde el siglo XX en adelante, ha hecho posible que los seres humanos dejen su huella en la Luna y que sigan explorando el universo.

Referencias

https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/101992642

https://es.wikipedia.org/wiki/Nave_espacial

https://www.t13.cl/amp/noticia/tendencias/bbc/el-verdadero-cyrano-de-bergerac-el-hombre-que-diseno-naves-espaciales-en-1657

https://www.bbc.com/mundo/noticias-50103818.amp


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Mou D. Khamlichi

Mou D. Khamlichi

Autor

El Doctor Mourad es un apasionado de las ciencias y muy especialmente de la que conduce al descubrimiento de nuevos medicamentos para curar enfermedades relacionadas con el sistema nervioso central (la esquizofrenia y el Parkinson) y con la oncología, tratando varios tipos de cánceres tales como el cáncer de páncreas o el cáncer estomacal. Mourad dirige el trabajo de 30 investigadores en la empresa Eurofins-Villapharma desde el año 2008. Junto con su equipo da constante apoyo a las grandes multinacionales farmacéuticas para encontrar nuevos fármacos del siglo XXI. Cualquier persona puede contactar con él a través del formulario de contacto en este sitio web o a través de su perfil profesional de Linkedin.

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