Herbicidas

Los herbicidas más usados del mundo: un tema fundamental para todos los habitantes

Por: Mou D. Khamlichi
Actualizado el 13 de julio de 2021
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Al realizar una investigación sobre los herbicidas más usados, es importante recordar que estos son el resultado de una necesidad evidente. Obviando lo comercial, el desarrollo de herbicidas surgió en un contexto histórico en el que era imperativo satisfacer las necesidades alimenticias de una creciente población mundial.

Se presume que seleccionar los cultivos, sembrar nuevas y viejas especies, elegir la ubicación, terreno y condiciones idóneas. Incluso, regar y abonar son operaciones necesarias; pero a menudo, a pesar de todos esos cuidados, los resultados obtenidos son nulos o muy deficientes por causas que podrían evitarse con una oportuna intervención.

El combate del hombre contra las malas hierbas no es nuevo; desde siempre ha tratado de proteger sus cultivos y garantizar sus cosechas. Sin embargo, a mayor volumen de producción mayores problemas, además, muchas de las prácticas que originalmente rendían frutos ya no funcionan óptimamente.

El uso de herbicidas no es algo irrelevante o sin consecuencias sobre el planeta y sus habitantes. Los daños ecológicos de algunos de estos productos, debido a su toxicidad, son innegables. De allí la importancia de investigar y regular la materia, controlando el uso de estos productos, para proteger la salud de todos y al planeta.

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Los herbicidas más usados: ¿Qué son y para qué se usan?

Antes de hablar de los herbicidas más usados en el mundo, es necesario empezar por saber qué son y para qué sirven. Básicamente, es una sustancia química usada para controlar la maleza en cualquier tipo de siembra, ya sea un jardín, una huerta o un gran sembradío. Pueden ser naturales o sintéticas.

Mediante el uso de estos productos se inhibe el crecimiento de plantas no deseadas en áreas destinadas a otro tipo de plantación. Se usan masivamente y están sujetos a regulaciones y controles para evitar daños al ambiente, a las personas, a los animales y a la vegetación. La lista de herbicidas es larga y muy variada, estando entre los más utilizados: Glifosato, Azatrina, Paraquat, Flumioxazin, Diuron, Benzatona, Diflufenican, Imazetapir, Diquat, Sulfentrazone y Linurón.

Un breve repaso histórico

Los procesos de industrialización y la concentración de personas en grandes centros poblados mejoraron notablemente las condiciones de vida; esto se tradujo, eventualmente en un crecimiento exponencial de la población.

Naturalmente, la necesidad de alimentos fue creciendo también de manera proporcional. Se hizo imprescindible producir alimentos en masa, así la necesidad impulsó la aparición de modernas técnicas de agricultura y con ellas las estrategias para controlar todo tipo de infestaciones en los cultivos.

La aplicación masiva de herbicidas comenzó formalmente en 1945; sin embargo, a fines del siglo XIX ya se utilizaba el Sulfato de cobre (para limpiar los sembradíos de cereales). En 1932, se comercializó el DNOC, de composición orgánica. Posteriormente se lanzan al mercado los productos MCPA y 4-D para controlar el desarrollo de la maleza.  

La proliferación de productos y su auge comercial derivó en la elaboración de normas destinadas a controlar su fabricación y uso. Entes como la OMS y la FAO diseñaron instrumentos para calcular el grado de toxicidad dejado en los suelos. También han estudiado desde entonces la manera como afectan estos a los seres humanos, animales y alimentos, así como el tiempo que tardan en descomponerse.

Características generales

Cada herbicida posee características particulares que lo distinguen del resto, sin embargo, existe un grupo de características comunes entre las cuales se pueden mencionar las siguientes:

  1. Son productos químicos formados en gran medida por compuestos orgánicos. Aunque también existe un grupo de naturaleza inorgánica.
  2. Casi siempre se aplican en una solución líquida, con asperjadores o rociadores. Por eso, aunque sean sólidos, deben disolverse al contacto con el agua.
  3. Son de fácil transporte y almacenamiento, con algunas medidas básicas de seguridad.
  4. Su producción es costosa, por lo que los fabricantes se enfocan en la elaboración de herbicidas para grandes cultivos de alimentos. Una vez que se comprueba su efectividad, pueden gestionarse su aprobación para otro tipo de siembras.

Clasificación y tipos

Existe una gran variedad de herbicidas, que se clasifican en función de las siguientes categorías:

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  • Totales. Su propósito es controlar toda la maleza existente en un determinado espacio sin discriminar. Son muy utilizados para limpiar terrenos completos, sin distinguir entre unas y otras malas hierbas.
  • Selectivos. Se aplica para combatir una planta o grupo de plantas específicas sin afectar al resto. Es importante resaltar que en dosis mínimas algunos herbicidas totales pueden actuar como selectivos. Mientras que uno selectivo en elevada concentración puede acabar con todas las plantas de un área determinada.
  • Residuales. Se utilizan principalmente al pie del árbol, en particular, los frutales. Se aplican en el suelo, dejando una película que mata a la maleza cuando esta brota. Tiene muy poco efecto sobre las hierbas ya existentes, pero puede exterminar durante largo tiempo la maleza que va germinando. Su uso en jardines no es común.
  • Foliares. Puede ser foliar o sistémico. El primero enfoca su acción dañina en hojas y tallos, sin dañar la raíz. En el sistémico, se colocan en los mismos puntos de la planta, pero penetran llegando hasta la raíz causando la muerte. El herbicida sistémico destruye la planta desde su interior.
  • Presiembra. Como su nombre lo indica, se aplica en el suelo, antes de sembrar. Suele hacerse esta limpieza, aproximadamente un mes antes de sembrar, dependiendo del herbicida utilizado, del tipo de suelo y de otros factores.
  • Postsiembra. Se aplica después de sembrar. Puede hacerse de manera preventiva, antes de que emerjan las malas hierbas o después que estas ya han brotado.

¿Qué son las malas hierbas?

A fin de contextualizar la información, es necesario establecer qué son las malas hierbas y por qué es preciso combatirlas. Estas son especies indeseables para los agricultores desde tiempos remotos, son la razón para que el hombre haya desarrollado los herbicidas, buscando proteger sus cultivos.

Las malas hierbas nacen y crecen en el momento y lugar equivocado; al desarrollarse, son perjudiciales para las plantas sembradas con un propósito. Muchos son los esfuerzos que se hacen desde épocas inmemoriales para combatirlas, especialmente en los cultivos de alimentos. Pero, ¿por qué ocurre esto? Porque la maleza ha sido siempre un problema para los agricultores.

Uno de sus rasgos problemáticos es su carácter repetitivo. Las soluciones no son definitivas y las malas hierbas vuelven a aparecer una y otra vez en las áreas para el cultivo. Se estima que alrededor del planeta existen aproximadamente 8.000 especies que llegan a destruir, incluso, siembras completas. En relación al daño total causado por plagas en el mundo, la maleza cuenta con el 13%.

Tienen la característica de diseminarse rápida y fácilmente, ya que pueden ser llevadas y depositadas en suelos distantes por ráfagas de viento o corrientes de agua. Además, son muy fuertes y se adaptan con facilidad a diferentes condiciones de suelo y clima.

Razones para combatir la maleza

Estas provocan múltiples daños a las cosechas, generando pérdidas económicas considerables que afectan la capacidad para alimentar a la población. Entre los comportamientos asociados a las malas hierbas se encuentran los siguientes:

  • Dañan la producción. Puede que no se pierda la cosecha en su totalidad; pero se reducirá debido a que los cultivos deberán compartir con la maleza los recursos dispuestos, estos son el agua, abono, iluminación y el suelo. Además, son reservorios de insectos y plagas que enferman el cultivo.
  • Ralentizan la recolección. Mientras mayor sea la cantidad de maleza existente más lento será el proceso de recolección, lo que representa gastos adicionales.
  • Elevados costos de mantenimiento. Esto se debe en parte a la lentitud en la recogida del producto, y por otro lado al costo para el control de las malezas.
  • Incrementan los costos de mantenimiento. Esto se debe en parte a la lentitud en la recogida del producto y a la vez al costo para el control de las malezas.

En consecuencia, se obtienen cosechas de baja calidad, se pierde parte de esta o se tiene una pérdida total. Por eso es fundamental el combate contra estas especies tan fuertes y con tanta capacidad de adaptación a diferentes suelos y condiciones ambientales.

Glifosato, el herbicida más utilizado

El Glifosato es creado en los 60 por Monsanto, para cubrir el mercado disponible después de una prohibición masiva de herbicidas perjudiciales para el ambiente. Se trata de un compuesto sintético patentado con el nombre de Roundup. Además del control de malezas en la agricultura, fue concebido para la erradicación de mosquitos.

Su utilización se expandió rápidamente en todo el mundo, gracias a su propiedad para entrar al sistema de la planta, interrumpiendo su ciclo de vida. La absorción se realiza de manera foliar, impidiendo que se regenere y desarrolle. Finalmente, la planta muere. Luego se determinó que el Roundup tenía el potencial para perjudicar los sembradíos, pero ello se crea el Roundup Ready.

Este producto fue el resultado de una cooperación Monsanto-Nidera en la década de los 90, y se trató de una semilla inmune al glifosato. La primera semilla fue de soya, pero luego se modificaron genéticamente otras como el maíz y la alfalfa. Esta innovación es la respuesta a la necesidad de aplicar el herbicida en cualquier etapa del desarrollo de la siembra, sin riesgo de dañarla.

Esto incrementó considerablemente la eficacia del herbicida, cuyo uso no se limitó a estas semillas especialmente resistentes; su aplicación se extendió a cultivos de todo tipo, como trigo, sorgo y el girasol. Además, es el componente activo de casi 1000 productos usados en agricultura y jardinería.

¿Qué es el Glifosato?

Según la nomenclatura de la IUPAC, su nombre es N-fosfonometilglicina, y no es un herbicida como tal, sino el componente activo principal de muchos herbicidas. Es un inhibidor enzimático que impide a las plantas tratadas realizar la síntesis de los aminoácidos y la producción de proteínas que necesita para prosperar; gracias a esto, la planta mala se marchita y muere.

El uso de este herbicida se caracteriza por lo siguiente:

  • Se aplica normalmente en postemergencia.
  • Es un producto de control selectivo.
  • Las plantas sobre las cuales se aplica son fundamentalmente dicotiledóneas y monocotiledóneas.
  • Dosificación: para gramíneas bajas se utilizan entre 3 y 6 litros por hectárea (L/Ha). Para plantas más altas, la medida es de 5 a 10 L/Ha.
  • La cantidad de solución utilizada en total va a depender del tipo de máquinas usadas, encontrándose en promedio entre los 300 y 400 L/Ha.

Aplicación correcta del Glifosato

Para aprovechar al máximo las propiedades de este herbicida, es importante cumplir las siguientes recomendaciones de uso:

EquipoLa calibración y ajustes correctos son esenciales.
Humedad ambientalLa baja humedad reduce el efecto del producto, por lo que se sugiere mezclar con aceite vegetal para garantizar la penetración.
LluviaDespués de aplicar la sustancia, se necesitan unas 8 horas sin lluvia para que este haga efecto.
VientoAplicar en días de brisa moderada. El exceso de viento provoca deriva, y mucha calma evita que el producto baje al suelo.
CombinacionesSe puede combinar con otros herbicidas, como Tordon, para tratar con maleza difícil.
TemperaturaEvitar aplicar en temperaturas muy bajas o muy altas. Durante las primeras las plantas presentan escasa actividad; durante las segundas se reduce su permeabilidad.
CoadyuvantesSe recomienda su uso, para optimizar el procedimiento.
DosisLa dosificación va a depender de la cantidad de maleza.

Precauciones mínimas recomendadas

Obviamente, el Glifosato es un producto etiquetado por sus fabricantes como moderadamente tóxico (Categoría IV); por ello, hay algunas precauciones básicas para su manipulación y almacenaje:

  • Nunca usar el producto sin haber leído bien la etiqueta del empaque o envase.
  • Conservar siempre en sus contenedores originales y mantenerlos lejos de niños y mascotas.
  • Usar siempre equipo de protección durante las aplicaciones, en especial tapabocas y guantes. Pero no cualquier tapaboca, sino el específico para la tarea a realizar.
  • Hacer mantenimiento frecuente a los equipos, especialmente después de cada pulverización. El líquido sobrante se puede desechar en áreas naturales despobladas y lejos de animales.

Roundup y Monsanto bajo la lupa

El Glifosato, al ser el herbicida de mayor venta a nivel mundial, se mantiene bajo la lupa de los reguladores y de la opinión pública. Lo mismo ocurre con la empresa Monsanto y todos sus desarrollos después de este herbicida, los cuales deben tenerse en cuenta:

Roundup y alimentos transgénicos

A raíz de la detección de algunos efectos perjudiciales del Glifosato en las cosechas, Monsanto diseñó semillas transgénicas lo suficientemente fuertes para tolerar el herbicida. En este sentido, el trabajo reciente de la empresa se ha enfocado en hacer que los cultivos sean inmunes al Roundup. A la fecha, van 36 los alimentos con genética modificada para facilitar su tratamiento con Glifosato.

Esto significa que ahora agricultores de todo el mundo pueden aplicar incontables cantidades de Glifosato en sus sembradíos sin preocuparse de dañar el producto final. De esta manera, no solo se ha convertido en el mayor vendedor de herbicidas a nivel mundial, sino de las semillas transgénicas diseñadas para resistirlo.

¿Glifosato carcinógeno?

Recientemente, la polémica e implicaciones legales han rodeado al herbicida y a Monsanto. Su agroquímico estrella ha sido declarado por la Organización Mundial de la Salud como una sustancia probablemente carcinógena. Según evidencias (no definitivas) manejadas por el organismo, el Glifosato sería el causante de linfoma no Hodgkin en agricultores así como en animales.

Sin embargo, la falta de pruebas contundentes lo ha mantenido en el mercado, como líder indiscutible de los herbicidas internacionalmente. A pesar de estar en la lista negra de la OMS se sigue comercializando y aplicando en cultivos de todo tipo en el planeta.

Paraquat: herbicida no selectivo

El Paraquat es otro de los herbicidas más usados. Es un elemento del grupo de los bipiridilo y el principal factor del Gramoxone, herbicida de amplio espectro utilizado para erradicar malas hierbas. No está pensado para ser aplicado en zonas residenciales y su forma de aplicación es de contacto, a través de penetración foliar. También es desecante y tiene aplicaciones industriales.

Este herbicida se puede diluir en agua o alcohol y se rocía sobre los cultivos utilizando equipos especiales para protección personal. Su acción consiste básicamente en destruir la membrana celular, produciendo óxido mientras la planta realiza la fotosíntesis, quemándola.

Es muy eficaz contra maleza perenne, aplicándose en procesos de presiembra. También se aplica para limpiar áreas no cultivables, para eliminar la humedad del suelo y para deshojar sembradíos de algodón, adelantando la cosecha. Su toxicidad es elevada y es necesario tener en cuenta las siguientes especificaciones para su uso:

  • Su consumo puede ser mortal; si entra en contacto con la piel o los ojos puede dejar daños permanentes. No tiene antídoto.
  • Su uso está restringido a personal especializado y certificado.
  • No tiene presentaciones para uso doméstico.
  • No debe ser trasvasado de un recipiente a otro.
  • Deben cumplirse siempre las instrucciones del envase.

 

Recomendaciones de uso

Con este herbicida deben cumplirse al pie de la letra las medidas para su aplicación, entre las cuales se encuentran:

  • Antes. Lo primero, es conocer siempre las indicaciones del empaque. En segundo lugar, la vestimenta; usar ropa holgada (Hoberol), botas y guantes (neopreno), un sombrero o un gorro si es en algodón y una mascarilla especial. Para la mezcla usar un removedor y llenar los recipientes sin rebozarlos, siguiendo la dirección del viento.
  • Durante. Debido a la toxicidad del producto, es recomendable aplicarlo en parejas en dirección al viento. Nunca ingerir alimentos o bebidas, mientras dure la aplicación. Si se produce un derrame, no pisarlo ni usar los pies para cubrir con tierra; retirar la parte contaminada con una pala y enterrarla. Si hay un avión rociador, mantenerse fuera de su alcance.
  • Después. Al terminar el trabajo, lavar bien el equipo con agua jabonosa y lejía. Los recipientes que aún contengan producto se guardan bajo llave; los vacíos se perforan y entierran en zonas alejadas, sin inhalar sus emanaciones. Lavar bien el equipo de protección y la ropa usada, con mucha agua y jabón. Además, los filtros del respirador se cambian seguido.

Riesgos del Paraquat

Este herbicida tiene a su favor el hecho de que no es residual. Además, a veces su uso permite adelantar algunas cosechas al secar las hojas de sembradíos completos de frijoles o papas. También se trata de un tratamiento preventivo antes de la siembra, por lo que es menos costoso.

Sin embargo, como ya se ha señalado, es una sustancia muy peligrosa por su gran toxicidad. Los casos de envenenamiento accidental por Paraquat no son poco comunes. Su consumo, por mínima que sea la dosis es mortal debido a que es 28 veces más tóxico que el Glifosato; por eso, suele ser utilizado como método de suicidio. Además:

  • Es venenoso ya sea por ingestión, por contacto cutáneo, a través de la mucosa de los ojos o por inhalación.
  • Tiene incidencia comprobada en el desarrollo del mal de Parkinson.
  • Causa daños en el sistema respiratorio.
  • Genera problemas para procrear.
  • La FAO y la OMS señalan que no es suficiente capacitar a los agricultores para su aplicación, ya que eso no elimina los riesgos.
  • Se ha determinado que es un factor cancerígeno.

Además no solo es venenoso para los seres humanos. Estudios realizados en animales demuestran graves daños neurológicos seguidos de la muerte de los individuos. Asimismo, contamina el agua, el suelo y el aire, lo que implica un grave daño ambiental con efectos negativos en la flora.

El uso de la Atrazina

La Atrazina, de la familia de las triazinas, es el tercer herbicida más utilizado a nivel mundial y el segundo en los Estados Unidos. Hace casi 50 años que se emplea, debido a que es un herbicida de amplio espectro, efecto residual y muy eficiente. Su uso es casi obligatorio para el control de hierbas anuales de amplio follaje, en siembras de maíz o caña de azúcar.

Su aplicación es en el suelo, antes de la siembra. De esta manera, cuando la maleza comienza a brotar, el producto penetra por las raíces afectando su proceso fotosintético. Cuando se usa en hierbas ya crecidas, penetra por las hojas invadiendo su sistema. Carece de volatilidad, lo que evita perjuicios en cultivos delicados.

Entre las características destacables de la Atrazina, se encuentran las siguientes:

  • Es un producto artificial.
  • Su principal aplicación es en la agricultura.
  • Se utiliza para desmalezar áreas industriales.
  • Actúa por desplazamiento.
  • Su acción perdura hasta un año.
  • Es levemente inflamable.
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Administración e impacto de la Atrazina

Las formas de aplicar este herbicida se desglosan en el siguiente cuadro:

MomentoIndicaciones
PresiembraSe comienza a roturar el suelo y aplicar la Atrazina 15 días antes de sembrar. Es recomendable introducir la sustancia entre 3 y 5 cm de profundidad.
PreemergenciaSe emplea el herbicida después de la siembra, pero antes de que broten las hierbas. Se recomienda hacerlo con el suelo húmedo o después de llover, si es posible.
Postemergencia inicialSe administra Atrazina sobre las hierbas recién salidas, antes de que tengan sus 3 primeras hojas. Es recomendable remover la tierra solo lo necesario, para evitar que el herbicida pierda su concentración y efecto en tierra no tratada.

En cuanto al impacto que tiene en las personas la exposición a la Atrazina (aunque sea breve) puede irritar los ojos provocando enrojecimiento. También tiene cierto impacto en el sistema nervioso pero nada considerado de gravedad. El contacto prolongado o frecuente con la sustancia puede crear irritaciones en la piel así como problemas leves en riñones e hígado.

El impacto ambiental sin embargo es otro asunto. Se trata de un producto químico residual que puede permanecer un tiempo prolongado en el suelo y en el agua antes de degradarse. Actualmente se considera tóxico para el medio ambiente, especialmente para el mar y cualquier otro cuerpo de agua.

Puede pasar mucho tiempo antes de que la Atrazina depositada en cuerpos de agua se descomponga, aunque su capacidad de acumularse en peces es muy reducida. Su degradación en el agua es lenta por lo que permanece en esta por extensos períodos. Sin embargo, en el aire se descompone al entrar en contacto con sus componentes. Un detalle es que no se acumula en la cadena alimenticia.

Propiedades de la Bentazona

El componente activo de la Bentazona es la tiadiazina y su aplicación se realiza después que emerge la maleza, teniendo un efecto selectivo sobre esta. Actúa principalmente sobre plantas dicotiledóneas, las cuales pueden absorberlo a través del follaje o por las raíces.

Al incorporarse al sistema es metabolizado como un elemento más de la planta a la que impide realizar la fotosíntesis. El resultado destructivo de esta acción es visible una semana después. Algunas de sus propiedades son:

  • Tiene un promedio de vida en el suelo de dos semanas.
  • En el agua puede vivir unas 24 horas mientras se degrada.
  • Para ser efectivo necesita un terreno en óptimas condiciones; no debe aplicarse en suelos afectados por sequías, cubiertos de barro o que hayan sufrido una helada.
  • Se obtienen rendimientos óptimos cuando se usa en hierbas todavía pequeñas, en pleno proceso de crecimiento.
  • Se coloca sobre las hojas de las malezas, bien humedecidas para facilitar la permeabilidad.
  • Suele utilizarse para proteger los cultivos de arroz, guisantes y papa, entre otros.
  • La dosis promedio utilizada está entre 1,5 y 2 L/Ha, para casi todos los cultivos.

Usos del Diflufenican

El Diflufenican es un compuesto químico de contacto ampliamente utilizado para el control de hierbas en las etapas de preemergencia y postemergencia de los cultivos. Al ser absorbido por la planta, entorpece la fotosíntesis, lo que genera necrosis en algunos tejidos que rápidamente se extiende a todo el organismo matándola.

Este conocido herbicida se utiliza con frecuencia en casos de infestación en olivares y cultivos de cereales. Es muy efectivo contra las dicotiledóneas y las dosis oscilan entre los 0,7 L/Ha y 1 L/Ha, dependiendo del tipo de hierba tratada. Tiene un efecto prolongado, pudiendo permanecer en el suelo:

  • De 4 a 5 meses, si se aplica en octubre y diciembre.
  • Aproximadamente 3 o 3,5 meses, si se coloca en marzo o abril.
  • Unos 2 o 2,5 meses, si se aplica en mayo.

Se recomienda aplicar solo una vez, rociando a mínima presión dirigida al suelo, cuidando de no mojar el follaje del cultivo. Se sugiere no usarlo en suelos arenosos, con muchas piedras o material orgánico. Es un tratamiento común para proteger siembras de cítricos, uvas, aceitunas, frutas con hueso y pepitas. También es muy utilizado en sembradíos de cebada, trigo y otros cereales.

En relación a su toxicidad, estudios realizados en diferentes grupos de animales, como ratas, peces, lombrices y aves dieron como resultado una toxicidad casi inexistente. Puede ser levemente irritante en piel y mucosas de boca y ojos sin requerir tratamiento médico; sin embargo, si se ingiere en grandes cantidades puede resultar altamente tóxico.

¿Cómo actúa el Diurón?

El Diurón (ISO-I), es un herbicida sistémico que trabaja directamente sobre la raíz de ciertas gramíneas y plantas de hojas anchas. Perteneciente al grupo de las úreas, se utiliza indistintamente en el pre y postemergencia teniendo un efecto residual. Su categoría es «U» en la clasificación de riesgos de toxicidad de la OMS, indicativo de que no representa un peligro grave para la salud.

Su presentación es granulada y de un color blancuzco; se aplica diluido en agua, en una proporción de 200 a 600 L/Ha. Se aplica directamente en el suelo para su absorción a través de las raíces de las plantas. Puede permanecer unos 11 meses en la tierra, adhiriéndose con fuerza a la capa superior del suelo, a una profundidad de unos 10 cm.

Es importante administrar la solución en la parte inferior de las plantas, entre hileras, sin mojar las hojas. Algunas veces, para eliminar hierbas muy resistentes, se combina con otro herbicida de contacto, para optimizar su efectividad. Uno de los inconvenientes de este producto es que, por su larga duración en el suelo, puede causar daños en el cultivo de la siguiente temporada.

Medidas de seguridad para manipular el Diurón

A pesar de ser catalogado como un producto de baja toxicidad, existen algunas medidas recomendadas para su manipulación y administración:

  • No debe ser manipulado por menores de edad.
  • Se requiere un traje de protección completo para su aplicación: mascarilla contra emanaciones tóxicas, guantes y calzado de goma, gorro, ropa suelta, lentes especiales.
  • Si se produce un derrame, cubrir el área con aserrín y después enterrarlo en descampado.
  • Lavar la vestimenta y el equipo de trabajo con abundante agua y jabón.
  • No almacenar cerca de alimentos, plantas o vestimenta.
  • No dejarlo al alcance de niños, mujeres embarazadas o mascotas.

Otros herbicidas de uso común

Además de los productos mencionados previamente, existen algunos que también se ubican en el grupo de los herbicidas más usados actualmente, por diferentes razones. Entre estos se pueden mencionar los siguientes:

Diquat

Este herbicida de contacto, cuyo ingrediente activo es el bromuro, no es selectivo pero tiene a su favor que no es residual. Es muy utilizado en tratamientos de postemergencia de hierbas no deseadas. Su versatilidad le permite ser utilizado en gran cantidad de cultivos muy diferentes, como árboles frutales, cebolla, maíz, aceitunas, ajo y muchos más. Surte efecto en no más de una semana.

Además de sus propiedades desmalezantes, se utiliza para acelerar cosechas de soya o girasol, como desecante del follaje de los cultivos. La volatilidad es nula y la lluvia no interfiere con su rendimiento.

La preparación total para una aplicación suele estar entre los 300 y 400 L/Ha, mientras que la dosificación oscila entre 1,5 y 2 L/Ha. La desventaja es que se considera tan tóxico como el Paraquat, siendo altamente corrosivo para los órganos internos humanos.

Sulfentrazone

Agroquímico de amplio espectro, selectivo, que modifica las membranas de las células de las plantas dejándolas desprotegidas y, al brotar mueren con la luz solar. Tiene la propiedad de secar los tejidos de una planta cuyo follaje ha sido expuesto, ya que el compuesto penetra por las raíces y las hojas. Por ello hay que tener cuidado de no rociar los cultivos, sino exclusivamente la maleza.

Entre sus características más destacables se encuentran las siguientes:

  • Tiene una amplia cobertura en cuanto a la destrucción de múltiples especies de hierbas de hoja ancha.
  • Tiene un promedio de permanencia en el suelo de 6 meses.
  • Es fotoestable, es decir, aun cuando se administre en suelos resecos no pierde propiedades.
  • Penetra el suelo con facilidad. Solo necesita un poco de lluvia para activarse rápidamente.
  • Está tipificado con la banda verde, riesgo tóxico mínimo para las personas y el ambiente.
  • Es altamente selectivo en sembradíos de soya y girasol.

Siempre debe aplicarse antes de sembrar y de que brote la maleza. Cuando ya han brotado algunas hierbas al momento de su aplicación, se puede combinar su uso con Glifosato al 48%.

Linurón

El linurón es un desmalezador sistémico utilizado en muchos cultivos para controlar el brote de malezas de hoja ancha y pasto de hoja angosta. Puede aplicarse antes de que el cultivo germine o cuando ambos grupos de plantas ya han brotado. No tiene efecto sobre hierbas de raíces profundas.

Su manera de actuar es introduciéndose en las plantas por el follaje y por sus raíces. Para que esto suceda es necesario que el suelo tenga suficiente humedad. Se queda a nivel superficial, entre 3 y 5 cm, atacando las semillas de las malezas sin dañar el sembradío. De acuerdo a la dosificación utilizada y las condiciones del suelo, puede actuar ininterrumpidamente entre 1 a 4 meses.

Imazetapir

Esta sustancia química tiene como principio activo el Imazetapir y ejerce una acción sistémica sobre la maleza, impidiendo la producción de la enzima ALS. El momento de aplicación es después de emerger las hierbas, observando un efecto residual que extermina las que aparecen después de la aplicación.  Es selectivo para cultivos de arveja, soya y maíz.

Después de administrarse el herbicida, el follaje y las raíces lo absorben llevándolo hasta las áreas de crecimiento; una vez allí, interrumpe la síntesis de aminoácidos, deteniendo el proceso. Las plantas no deseadas pueden morir entre tres o cuatro semanas después de la aplicación.

Es necesario esperar al menos 120 días para sembrar nuevamente. Las especies que se pueden sembrar después de haber tratado el suelo con este producto son trigo, avena, lenteja, maní y soya, entre otros.

Flumioxazin

Este pesticida es de larga duración en el suelo, controlando la aparición de una gran variedad de malezas de hoja ancha y suprimiendo las hierbas anuales. Es un producto de contacto que exhibe gran efectividad en áreas altamente infestadas, que han sido invadidas por especies resistentes a otros productos.

Impide la generación de la enzima PPO, evitando la síntesis clorofílica de la planta. Cuando se aplica después de los brotes, los deseca rápidamente. Su aplicación es en hierbas recién brotadas con la ayuda de un coadyuvante. Es poco soluble y tiene escasa movilidad. La duración de su acción fertilizante depende de muchos factores, sin embargo, se estima que supera el mes.

Apariencia de los herbicidas

Estos agroquímicos vienen en diferentes presentaciones o estado físico: algunos son sólidos y otros líquidos; eso depende de su composición química. Lo importante es que para su aplicación en el terreno deben tener cierto grado de solubilidad, especialmente con agua, lo que optimiza el producto final. Algunas de las presentaciones más frecuentes son:

  • Granulados. De fácil disolución en agua, se combinan con elementos que facilitan la suspensión y ayudan a dispersar el producto.
  • Polvo. Estos se humedecen y, al ser poco solubles, adquieren una textura y densidad pastosa.
  • Concentrados para suspensión. Se mezclan con solventes de escasa toxicidad y fácil manipulación.
  • Concentrados para emulsión. Son los que no se disuelven en agua, y se mezclan con diluyentes orgánicos y aceite vegetal. Esto es seguro para el medio ambiente y seguro para quien lo aplica. 

La variedad es tal que el agricultor tiene que seleccionar cuidadosamente el producto idóneo para su cultivo. Es necesario revisar las etiquetas y las instrucciones para garantizar su funcionamiento.

¿Por qué es esencial la correcta selección del herbicida?

El objetivo en las plantaciones de alimentos es evitar que las malas hierbas los dañen, por lo que es preciso exterminarlas. Sin embargo, esta no es una tarea sencilla, especialmente por las consecuencias implícitas en los errores. Equivocarse de producto o aplicar dosificaciones equivocadas puede provocar que las malezas se mantengan y sigan compitiendo con la siembra, por los recursos.

Y puede ser peor, las malezas pueden desarrollar resistencia al efecto de los herbicidas, fortaleciéndose. Una vez que adquieren esta capacidad, se convierte en un rasgo hereditario, lo que significa que la próxima generación brotará siendo resistente al herbicida.

Carecer del dominio técnico y la experiencia requerida para elegir eficientemente los herbicidas idóneos para atender un cultivo, puede ser catastrófico. Extensos bancos de maleza crecerán manifestando resistencia a determinados principios activos especialmente fabricados para combatirlas.

Actualmente, se han contabilizado alrededor del mundo más de 250 especies de malezas prácticamente inmunes a los tratamientos con herbicidas. Se estima que unos 160 herbicidas (tal vez más) han perdido efectividad sobre estas plantas. Y, como una bola de nieve, a medida que se aplican sin resultados nuevas especies se vuelven resistentes. 

Este fenómeno no solo incrementa los costos de investigación y de producción generando pérdidas; la disponibilidad de herbicidas efectivos se agota, haciéndose difícil atender las necesidades de los agricultores de proteger la integridad de sus cultivos y cosechas.

Importancia de la etiqueta

La etiqueta de un herbicida contiene toda la información relevante sobre el producto. Todo lo que el comprador debe saber para usar correctamente el contenido, garantizando su seguridad y la de su entorno. Estas etiquetas, generalmente, contienen lo siguiente:

NomenclaturaNombre químico. Elementos químicos del producto.Nombre corriente. Normalmente el nombre del componente más importante del compuesto.Denominación comercial. El nombre del producto en venta. Por ejemplo: N-(Fosfonometil), Glifosato, Roundup.
FormulaciónSe coloca después de la denominación comercial.
Contenido netoLa cantidad exacta del contenido del envase.
Elementos inertes.Normalmente se presenta en porcentajes.
RiesgosPara la salud de personas, animales y para el ambiente.
AdvertenciasRecomendaciones de seguridad.
InstruccionesPara su uso, almacenaje, aplicación y desecho.

Diferencias entre insecticida, fungicida y herbicida

Los productos fitosanitarios que se utilizan para la eliminación de diferentes tipos de infestaciones en cultivos y/o jardines son conocidos como pesticidas. Pero no todos los pesticidas son iguales; cada uno ha sido elaborado para erradicar un tipo de plaga específico, y no se puede utilizar con otros propósitos. Por ejemplo:

  • Los insecticidas. Se utilizan para matar plagas de insectos que producen enfermedades en los cultivos, como las cochinillas y los pulgones.
  • Los fungicidas. Estos productos son utilizados para situaciones provocadas por hongos, tales como el verdín, la roya y el moho. Su función es prevenir la infestación por hongos en los cultivos, a través de pulverizaciones antes o después de la cosecha.
  • Los herbicidas. También se aplican a los cultivos, pero con el propósito de eliminar las malas hierbas que perjudican el óptimo desarrollo de estos.

Es muy importante tener claro que los términos pesticidas o plaguicidas engloban a estos tres productos, así como a los acaricidas, alguicidas y muchos otros. Por eso, al buscar un pesticida es necesario saber exactamente qué tipo de problema se quiere resolver y escoger el producto idóneo.

Algunas conclusiones

Entre las conclusiones más notables de este estudio tenemos:

  1. Los herbicidas pueden ser de naturaleza orgánica o sintética (creados por el hombre).
  2. Todo el proceso de investigación, trámites legales y fabricación de los herbicidas es extremadamente costoso.
  3. La idea de las semillas transgénicas surge como resultado de la vulnerabilidad demostrada por muchas plantas ante los efectos del Glifosato. En tal sentido, la empresa Monsanto creó un grupo de supersemillas resistentes a este herbicida.
  4. El herbicida más utilizado en el planeta es el Glifosato, cuya comercialización genera polémica, gracias a denuncias por su aparente alta toxicidad.
  5. La mayor parte de los herbicidas se usan para controlar la proliferación de malezas de hojas anchas en los cultivos.
  6. El Paraquat (Gramoxone), uno de los herbicidas más usados actualmente, es considerado una sustancia altamente peligrosa para personas, animales y medio ambiente en general.
  7. Los herbicidas se comercializan en diferentes presentaciones, en función de las particulares necesidades de cada cultivo. Esto hace que los agricultores deban ser muy cuidadosos y prudentes al momento de seleccionar el producto correcto para su siembra.
  8. Sin importar el tipo de herbicida (sistémico, de contacto, total, selectivo), el apego a las instrucciones de uso, transporte, almacenamiento y desecho es primordial. Su cumplimiento, más allá de asegurar un resultado exitoso de los procedimientos, garantiza la seguridad del operador y su entorno.
  9. La frecuente comisión de errores en la elección y aplicación de herbicidas, ha estimulado el crecimiento de la población de malezas resistentes. Esto se ha convertido en un grave problema económico, no solo para los fabricantes de herbicidas, sino para los agricultores que luchan por proteger sus cultivos.

Referencias:

www.agromatica.es/herbicidas-usados-la-agricultura/

www.intagri.com/articulos/fitosanidad/los-riesgos-de-una-mala-aplicacion-de-herbicidas

https://blog.agroterra.com/descubrir/herbicidas-clasificacion-y-uso/77614/#:~:text=Un%20herbicida%20es%20un%20producto,o%20van%20a%20ser%20cultivados

www.ecologistasenaccion.org/16772/roundup-el-herbicida-mas-vendido-del-mundo/#:~:text=El%20glifosato%20fu%C3%A9%20introducido%20hace,de%20d%C3%B3lares%20USA%20al%20a%C3%B1o2.


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Mou D. Khamlichi

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