Qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente

¿Qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente?

Por: Mou D. Khamlichi
Actualizado el 25 de mayo de 2021
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Cuando alguien te pregunta ¿Qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente? Se pueden entender muchas cosas que vamos a detallar en este artículo.

Una de las realidades que muchos padres no quieren aceptar es que sus hijos no sean del todo sinceros. Los padres suelen ver a sus hijos como personas incapaces de todo mal, quienes no dirían ninguna mentira y mucho menos a ellos. Sin embargo, hasta un infante puede mentir con facilidad.

Es normal preguntarse si tu hijo te miente cuando estos son adolescentes, pero incluso los más pequeños pueden estar ocultando la verdad.

Algunas veces se les llama mentiras blancas, piadosas o inofensivas para restarle importancia al hecho de que un infante mintió. Al principio se puede tratar así, pero si no se enseña a los niños que mentir es malo, seguirán haciéndolo.

Incluso luego en la adolescencia se puede desarrollar las mentiras para la conveniencia del adolescente. Debido al ingenio que aplican en las mentiras, ellos mismos terminan creyéndolas y afectan a las personas que los rodea.

¿Por qué mienten los niños?

En esencia una mentira es cuando se falta a la verdad, se expresan sentimientos falsos o se crean testimonios deshonestos. Es un antivalor que no respeta los fundamentos de una relación basada en la confianza.

Al hacer uso de las mentiras, se quiebra la confianza y el respeto. Esto significa que las mentiras pueden destruir la veracidad y la relación que se tenga con otras personas.

Cuando esto es producido por un niño, no suele ser por maldad o irrespeto, sino como un impulso repentino ante ciertos estímulos. Un niño pudo ser sincero y honesto al principio, pero luego de la mentira inicial e inconsciente, lo seguirá haciendo hasta ser consciente de ello.

Inicialmente los niños mienten porque desean recibir algo, puede ser un dulce, un juguete o atención. Sin embargo, estos no pueden ser considerados como los únicos motivos por los que tu hijo te miente.

Qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente

En algunas ocasiones ellos quieren probar nuevas experiencias afín con la mentira. Cuando descubren que al mentir obtienen resultados parecidos a cuando dicen la verdad, pero omitiendo información, comienzan a repetirlo.

El infante puede plantearse la duda de qué sucedería si miente sobre cierto tema. Por más pequeño que esto se pueda ver, es un paso en el camino equivocado de su desarrollo personal.

Muchos niños sienten que su confianza mejora al mentir, pues al decir una mentira increíble que los haga ver como alguien asombroso o talentoso, llaman la atención de los demás. Es un comportamiento típico de niños con problemas de socialización.

La mentira puede ser de cualquier clase, desde decir que se tiene un talento innato para cierta área como el deporte, hasta fingir conocer a alguna persona famosa. Si logran que su entorno les preste atención, no les importará seguir mintiendo.

No obstante, no siempre es una mentira netamente intencional. Hay niños muy impulsivos que no piensan antes de hablar, y terminan produciendo mentiras con lo primero que les venga a la mente.

En estos casos solo se debe tener una asesoría especial con el infante y los padres involucrados. Al mostrarle como controlar sus impulsos, puede reducir el uso de las mentiras antes de que se vuelva algo cotidiano.

Mentiras constantes en un hijo

Dentro de ese tramo se encuentran los niños que mienten porque de verdad creen que esa es la verdad. Se puede dividir en dos partes, aquellos que lo hacen por una imaginación muy activa, y los que puedan tener algún problema neurológico.

En el primer caso tu hijo te miente porque dentro de su mundo, esa es la verdad. Un ejemplo es cuando el infante afirma haber cumplido con sus tareas o deberes, cuando la realidad es que no los hizo. El infante cree ciegamente que así fue, pero pudo haberlo olvidado y simplemente se convenció de ello.

Si es el otro caso, es algo más inquietante porque requiere de un tratamiento personal con el infante. Es común que en estos casos los niños se escuden en un amigo imaginario, el cual es quien hace o no hace las cosas que en realidad efectuó el mismo niño.

Al llegar a ese extremo se podría hablar de un desorden de personalidad que le permita al infante minimizar su responsabilidad. Si pone la culpa en otra persona, real o imaginaria, está mintiendo y faltando a su palabra.

Esto crea un mundo irreal donde las normas no son importante y el infante puede hacer lo que le plazca. Es un escenario que ningún padre o madre desea tener en el hogar.

En cambio si tu hijo te miente en aspectos de su entorno social, puede existir una motivación para ello. Hay niños que quieren evitar problemas e inconvenientes con quienes los rodean, y mienten para ello.

Un claro ejemplo es cuando un niño le miente constantemente a sus padres sobre porqué regresa del colegio con el uniforme sucio. El infante podría decir que fue por jugar en el patio o porque se cayó, cuando realmente es por ser abusado por otros niños.

El niño cree que al mentir sobre ese hecho, está protegiendo a sus padres de enfrentar problemas con el colegio o los padres de esos abusadores. En esto influye mucho el miedo y la manipulación ante el infante.

Por obvias razones, estos motivos son preocupantes para el padre y la madre por igual. Si no son tratados con urgencia, puede ocasionar que el infante se acostumbre a mentir diariamente para su conveniencia.

Las mentiras en los adolescentes

La adolescencia es una etapa muy volátil para todas las personas. Es el momento en que no entienden por qué son muy jóvenes para algunas cosas, y a la vez muy grandes para otras.

Generalmente los adolescentes son categorizados como mentirosos compulsivos, debido a la cultura de algunos países y el cambio hormonal. Esto no aplica necesariamente a todos los jóvenes adultos.

El centro de atención de un adolescente ya no es la familia, sino los amigos, la diversión, los intereses personales, y la aceptación social. Todos estos factores se combinan para dar la fórmula casi perfecta de mentiras muy bien elaboradas.

Descubrir que tu hijo te miente y no poder entender el motivo es una situación estresante. Los adolescentes suelen distanciarse de las interacciones con los padres, lo cual dificultad que ellos se comuniquen abiertamente.

Es imperioso que los padres se llenen de paciencia de pies a cabeza, pues van a ser unos años muy fuertes para ambos bandos. De igual forma deben ser quienes mantengan su posición y busquen la manera de acercarse a sus hijos adolescentes.

Establecer un canal de comunicación en el hogar sería el primer paso, aún cuando este ya exista y deba ser replanteado. Se puede sentar a los hijos en la sala para charlar sobre cómo ha estado su día, cómo van en las clases, y otros temas.

Al principio lo tomarán como algo molesto o una invasión a su privacidad, pues piensan que mientras menos sepan sus padres, mejor será para ellos. Poco a poco y con constancia, comenzarán a ver que los padres se interesan en su bienestar.

En el caso de los hijos que tienen una buena relación con los padres no suele existir contratiempos. Estos son los adolescentes que logran formarse como personas más integras rápidamente, aunque no por ello quiere decir que jamás han dicho una mentira.

A ello hay que hacer mención que los adolescentes totalmente honestos son el extremo opuesto de los mentirosos compulsivos. No es necesario que sean tan honestos todo el tiempo, pues tranquilamente pueden reservarse ciertas cosas para si mismos.

Algo peor que saber que tu hijo te miente es que no deje de decir lo que piensa. Esas personas no tienen un filtro con sus palabras, y pueden llegar a ser hirientes de forma inconsciente.

Otros lo hacen muy consciente, pero se escudan con el hecho de que la verdad no puede ser negada o que ellos son así. Este es un punto igual de malo que ser un mentiroso.

Qué hacer cuando descubres que tu hijo te miente

¿Qué hacer cuando un hijo está mintiendo?

Es importante actuar apenas se sepa que tu hijo te miente, especialmente si se descubre que no ha sido la primera vez. Esto no se debe hacer con actos violentos, exagerados o que puedan alarmar al infante, pues el problema solo crecerá.

Todo padre debería ser diestro en manejar esta clase de situaciones, pero lamentablemente los hijos no vienen con un manual de instrucciones. Es por ello que el apoyo con otros padres y el sistema escolar son fundamentales.

Hay una serie de aspectos que los padres pueden tocar, siempre y cuando sepan el nivel de mentira que ha manejado su hijo.

Convertirse en un modelo a seguir para los hijos

Esta es una de las tareas más difíciles de todo padre y representante, incluso para los hermanos mayores. Ser un modelo a seguir puede sonar simple, pero goza de un trasfondo colosal.

Los hijos observan absolutamente todo lo que les rodea, y en un comienzo aprenden de la imitación de los adultos. Un padre debe mostrarse como una persona honesta, íntegra y justa si espera que sus hijos también los sean.

No es de extrañar que haya niños mentirosos que imiten las actitudes de los padres, y luego estos muestren su desaprobación a ello. En esencia están viendo un espejo de lo que ellos mismos hacen.

Al enseñar que las normas se deben cumplir, que está mal decir mentiras y que nunca debe faltar a su palabra, no habrá temor de pensar que tu hijo te miente otra vez.

No alterarse o sobrerreaccionar

A veces los padres toman posturas muy serias o agresivas cuando descubren las mentiras de sus hijos, por más pequeña que esta pueda ser. Estas reacciones solo harán que el niño se sienta atacado y con temor.

Al enojarse porque el niño mintió termina por desviar la atención de la realidad. Lo importante es solucionar el pensar del niño con respecto a mentir.

Muchas veces los niños vuelven a mentir, ya que si descubren que volvieron a mentir, pueden ser víctimas de gritos, insultos, castigos e incluso violencia física.

Hablar con el niño para descubrir el motivo

Si tu hijo te miente es por algún motivo de importancia para él o ella. Los únicos que mienten porque sí son las personas con problemas psicológicos y, a no ser que el niño haya sido diagnosticado, se debe averiguar la causa.

Es importante que los padres vean el escenario desde los ojos de sus hijos y los escuchen con atención. Abrirse con ellos y mostrar sensibilidad ante las cosas que los preocupa permite una conversación más calmada y honesta.

Imponer consecuencias al nivel de la mentira

Esto no quiere decir imponer un castigo severo cada vez que los hijos digan cualquier mentira, sino tomar las medidas justas para ello.

Muchas veces las mentiras son por cosas pequeñas que no necesitan de una reprimenda severa, por lo que se pueden solucionar con una charla y un castigo leve.

En el caso de las mentiras graves que involucren otras consecuencias, los padres tendrán que mostrarse firmes e imponer un castigo justo, sin caer en el maltrato infantil.

También se puede emplear la muestra de las consecuencias de las mentiras en la vida del niño de forma simple. Un ejemplo es si tu hijo te miente al decir que colocó su ropa sucia dentro de la canastilla.

Los padres al darse cuenta que la ropa no está ahí pueden dejarlo pasar por un tiempo. Con el pasar de las horas o algunos días, el niño va a preguntar porque no tiene ropa limpia, y se le muestra que, por su mentira, no obtuvo lo que esperaba.

Reconocer la sinceridad

No todo debe ser solo castigos, reprimendas y molestias al mentir, sino que se debe reconocer cuando los hijos son honestos.

Cada niño puede pasar por un proceso de vida distinto, y si solo se centra en decir la verdad pero sin recibir algo a cambio, al poco tiempo dejará de hacerlo. Es importante que los padres demuestren apreciación por la sinceridad que tenga el hijo, especialmente cuando se trate de sus fallas.

Las personas suelen ocultar sus errores por miedo e inseguridad, y por ello vuelven a mentir. Si tu hijo te miente pero admite que falló o no cumplió con algo y aunque esté llorando lo reconoce, se debe elogiar su honestidad con palabras positivas.


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Mou D. Khamlichi

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