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La tanatosis: ¿actuación o último recurso para sobrevivir?

Por: Mou D. Khamlichi
Actualizado el 16 de febrero de 2021
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Para los animales, la tanatosis puede ser un último recurso para sobrevivir ya que la vida en el mundo animal no es cosa sencilla. De hecho, sobrevivir cada día puede ser una verdadera hazaña, incluso para los depredadores más feroces y temidos. Qué decir entonces de aquellos que deben estar casi siempre en el papel de la presa.

Pues bien, la ley de la selección natural y la evolución no tiene favoritos y no siempre favorecen al más fuerte. Impulsados por la necesidad de sobrevivir los más débiles han desarrollado recursos que les ofrecen una segunda oportunidad ante sus enemigos en los momentos más críticos.

Estos recursos suelen ser cambios que sus organismos han sufrido a través del tiempo, otorgándoles la capacidad de enfrentar con éxito situaciones anteriormente insalvables. Esto es adaptación evolutiva para sobrevivir en un entorno hostil.

La tanatosis o habilidad para fingirse muerto es uno de esos útiles recursos para mantenerse con vida cuando todos los mecanismos convencionales han fallado. Se trata de una estrategia radical a la que algunos llaman la «última bala», en alusión a que ya no hay ninguna otra acción disponible para defenderse. Literalmente es hacerse el muerto o morir.

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Etimología de la palabra tanatosis

La tanatosis se trata de un término griego compuesto por la raíz thanatos, que significa «muerte», y el sufijo o–sis, cuyos significados son acción o proceso. Al combinarse ambos léxicos, la traducción más literal sería «acción o proceso de muerte». El sufijo (o–sis) también es traducido por algunos como «estado de enfermedad» lo que indica que en realidad no hay tal muerte.

¿Qué es la tanatosis?

Se define como una condición en la cual algunas especies de animales al sentirse en peligro, entran en un estado de parálisis prácticamente total. En esta condición no reaccionan ante estímulos externos y desaparecen hasta los signos vitales como pulso y respiración. Es literalmente hacerse el muerto.

En efecto, es un estado inducido que se asemeja mucho a la muerte y que puede durar segundos, minutos u horas. Con esta estrategia el animal puede evitar convertirse en presa evadiendo a sus depredadores. También, hay casos en los que es puesta en práctica por algunos insectos para atacar a una presa desprevenida.

Según algunas investigaciones la tanatosis es un proceso de defensa secundario. Para el autor, los procesos primarios son aquellos que se activan antes del ataque al percibir un peligro inminente. Entre estos destaca el mimetismo, que consiste en una estratagema fisiológica que le permite al animal confundirse con el entorno y camuflarse.

Por otro lado, los procesos secundarios son aquellos que se disparan cuando una vez iniciado el ataque se agotan todos los recursos de escape y/o lucha. Cuando el único desenlace posible es la muerte se desencadenan estas acciones pasivas y desesperadas para evitar ser devorado.

Las 4 características básicas de la tanatosis

Esta condición presenta algunos rasgos muy específicos que permiten reconocerla y diferenciarla de otras funciones similares. Entre estas características típicas se encuentran las que son eminentemente físicas y las fisiológicas como se desarrolla a continuación.

1.   Catalepsia

Estado de paralización que puede estar asociado, en algunos casos, a un coma profundo. Conocida como «la muerte aparente» viene acompañada de disminución de los latidos del corazón, de la respiración y de la actividad neurológica. En algunas circunstancias esta inmovilidad no implica necesariamente la pérdida de la conciencia.

2.   Flexibilidad cerosa de los miembros

Cuando las extremidades son colocadas en alguna posición por terceros, pueden mantenerse así por largo tiempo. Si en esta condición los miembros hacen movimientos pasivos la musculatura se va endureciendo en función de la fuerza aplicada como si se estuviese produciendo un movimiento activo.

3.   Ausencia de reacción ante estímulos externos

El animal parece encontrarse totalmente desconectado de la realidad, por lo que simula no percibir ningún estímulo, ya sea tacto, sonidos o incentivos visuales. Aunque esto no es cierto, ya que puede conservar una plena percepción de lo que ocurre a su alrededor y aun así no emitir ninguna respuesta como mecanismo de defensa.

4.   No hay un tiempo determinado de duración

Los síntomas de la tanatosis simplemente aparecen en milésimas de segundo. Sin embargo, un animal puede permanecer en ese estado por un lapso de tiempo indefinido, incluso después que el peligro ha desaparecido. Pueden ser segundos, minutos y hasta horas después que el depredador se haya marchado.

Algunos rasgos adicionales

El primer elemento a considerar es que la tanatosis no es una conducta aprendida. Por lo tanto, no existe el factor racional y no es activada a voluntad. Es un mecanismo automático. Asimismo, es preciso tener en cuenta que la presa, aunque se haga la muerta no se hace invisible. Y, si el depredador no cae en la farsa podrá seguir siendo atacada.

Si la estrategia tiene éxito la presa podrá volver a las condiciones fisiológicas y motoras que exhibía antes del ataque cuando el depredador se haya marchado. Esto ocurre si no ha resultado herida durante la lucha.

Circunstancias que hacen de la tanatosis una maniobra exitosa

Se trata de un mecanismo cuyas probabilidades de éxito dependen de que el depredador no esté dispuesto a comer carroña. Un cuerpo en aparente estado de descomposición, como en el caso de la zarigüeya, no debe resultar un alimento atractivo ni seguro para la salud.

Por otro lado, para algunos depredadores como los felinos una parte importante de la cacería es la persecución y el jugueteo con la presa. No les resulta interesante liquidar y alimentarse de un animal al que no pueden acorralar porque no se mueve.

Especies expertas en hacerse las muertas

Muchos animales poseen la particular capacidad de hacerse los muertos ante situaciones de gran peligro de las que sienten que no podrán escapar. Mamíferos, invertebrados, anfibios, aves, reptiles y muchos más cuentan con este recurso de último minuto. Sin embargo, no todos gozan de la misma capacidad para engañar que poseen los que se mencionan a continuación.

La rana

La tanatosis en esta especie presenta dos variantes. En algunas circunstancias, cuando la rana ya ha asumido que no podrá escapar se paraliza dejando las patas totalmente sueltas y los ojos abiertos. En estas condiciones no ofrece ninguna resistencia cuando son movidas.

La segunda conducta consiste en exhibir un estado de rigidez total con los ojos cerrados y las patas recogidas sobre el vientre. Se presume que adoptan esta posición para proteger los órganos vitales en caso de que el depredador no se deje engañar y decida comérsela.

En momentos críticos dejan colgar la lengua emiten fuertes hedores y exhiben en la zona ventral una coloración aposemática (como advertencia de su toxicidad). Las ranas tóxicas de la familia Bufinodae al no poder evitar ser engullidas segregan una sustancia tóxica que induce el vómito en su depredador. (Rupay, 2019)

La zarigüeya

Este marsupial es famoso por su facultad para entrar en un estado de coma profundo inducido cuando detecta un peligro del cual no puede huir. En este caso, la tanatosis presenta los rasgos característicos como rigidez corporal, boca abierta, lengua colgante y ojos cerrados.

Adicionalmente, puede vomitar, contorsionarse y segregar una sustancia química nauseabunda con la orina o las heces que espanta a los depredadores. El hedor es tan desagradable que da la impresión de estar ante un cuerpo en avanzado estado de descomposición.

Para completar el cuadro, los signos vitales de la zarigüeya alcanzan valores mínimos cuando se encuentra en este estado. Su ritmo cardíaco se reduce, su pulso prácticamente desaparece, su temperatura también baja y su respiración casi no se nota. Obviamente no solo se trata de cambios físicos, sino de cambios fisiológicos.

La culebra collar (Natrix natrix)

La Natrix natrix es una serpiente de agua o culebra collar. Es una especie no venenosa que tiene su hábitat entre Eurasia y el noroeste africano. Por su aparente indefensión se encuentra constantemente expuesta al ataque de depredadores. Sin embargo, cuenta con un recurso que muchas otras especies envidiarían que es la capacidad de hacerse la muerta.

Para esta serpiente, la tanatosis suele ser la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando se siente acorralada, sin ninguna posibilidad de huir, se activa inmediatamente un mecanismo que incluye inmovilidad, boca abierta, lengua afuera, nariz y boca sangrantes.

Adicionalmente, relaja los músculos ventrales para que este se llene de aire, simulando la hinchazón que producen los gases en un cadáver descompuesto. Asimismo, puede expulsar una sustancia fétida por las glándulas anales. A menos que se trate de un carroñero difícilmente cualquier cazador la considerará apta para el consumo.

El insecto palo

No solo algunas especies de mamíferos y reptiles cuentan con esta extraordinaria propiedad, entre los insectos hay también algunos muy hábiles para fingirse muertos. Entre estos se encuentra el insecto de palo, originario de Vietnam, poseedor de exitosas artimañas para librarse de ataques mortales.

Si un depredador lo detecta, a pesar de mantenerse casi siempre quieto durante el día, recurre a la tanatosis cayendo al suelo como si estuviese muerto. Extiende sus seis patas como una estrella de mar, lo cual le da un aspecto menos apetitoso ante su atacante. Esta estrategia es compartida por otras variedades como los insectos hoja y los insectos corteza.

La tanatosis como estrategia de ataque

Mediante una sistemática observación científica, se ha comprobado que esta técnica no es usada solo para la defensa. También, se usa para incrementar las probabilidades de éxito durante la cacería. Es implementada por especies que han desarrollado ventajas evolutivas con respecto a otras.

Cuando el pez cíclido divisa a una presa potencial se hace el muerto dejándose caer al fondo mientras sus escamas adquieren el color de un animal podrido. Así la víctima desprevenida es atacada y devorada. La araña philodromus dispar, pequeña y con pocas probabilidades de ganar una lucha, no teje una telaraña para cazar, usa la tanatosis para atacar víctimas distraídas.

Sin embargo, para ciertas especies se trata de un artilugio para tener sexo. Un ejemplo de esto es la araña ladrona (pisaura mirabilis). En temporada de apareamiento el macho ofrece un insecto envuelto delicadamente en seda a la hembra con la que busca aparearse.

Si esta trata de llevarse el regalo sin responder sexualmente el macho se hace el muerto entrando en un estado de rigidez. De esta manera, es arrastrado a la guarida de la hembra aferrado al obsequio. Una vez dentro, el macho «revive» mientras la hembra come e intenta aparearse nuevamente.

El miedo, la frontera entre la vida y la muerte

Como ya se señaló previamente, la tanatosis no es una conducta aprendida. Para alcanzar este estado debe activarse un disparador. En este caso es el miedo. El sujeto debe estar sometido a condiciones extremas de terror para desencadenar los procesos motores, fisiológicos y neurológicos propios de esa muerte aparente.

Se trata de casi morir de miedo para intentar preservar la vida. Mientras más temerosos estén una zarigüeya, una paloma o una rana ante un depredador, más probabilidades tendrán de sobrevivir. Se ha comprobado que animales con una elevada producción de oxitocina (hormona de la confianza) son demasiado amigables y no suelen reconocer las situaciones peligrosas.

Estos animales tienen menos opciones para escapar de sus depredadores que aquellos cuyo temor les produce tal estado de estrés que desencadena su aparente muerte. A estos últimos, el miedo les suministra un camuflaje muy convincente que puede sacar de onda al atacante más feroz y hambriento. No todos los cazadores están dispuestos a comer carroña.

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La tanatosis en humanos

Se podría pensar que esta reacción se da únicamente en animales. No es fácil hacerse a la idea del ser humano como presa acechada por un depredador, pero lo cierto es que sí ocurre. Y, cuando una persona se ve en una situación sin escape que puede devenir en muerte el estado de terror desencadenará procesos físicos y fisiológicos similares a la tanatosis en animales.

Investigaciones recientes han mostrado que los mecanismos de defensa de una persona ante una amenaza escalan en proporción directa a la gravedad de esta. En un contexto no tan agresivo, puede intentar huir o luchar. Cuando el escape no es opción y la muerte inminente el organismo tiende a colapsarse.

En este punto, se disparan señales de alarma que activan procesos motores, neurológicos y fisiológicos que pueden inducir un estado de petrificación. Sin embargo, no es hacerse el muerto como en el caso de la zarigüeya. Aunque la persona esté paralizada no hay señales o síntomas que indiquen que está muerta, excepto en casos excepcionales de catalepsia.

Conclusiones

Una vez desarrollado el tema, se consideró pertinente sintetizar la información desglosada a través de algunas conclusiones que se desprendieron del mismo.

  • La tanatosis puede funcionar como mecanismo de defensa y como estrategia para el ataque. En algunos casos actúa incluso como un comportamiento sexual.
  • Es un proceso que va más allá de la mera actuación o teatralidad, desencadenando cambios físicos, fisiológicos y neurológicos observables en el sujeto.
  • Los cambios experimentados durante la tanatosis no son permanentes y no dejan secuelas en el individuo.
  • Múltiples especies en el mundo hacen uso de este mecanismo. Mamíferos, peces, aves, reptiles, anfibios, insectos. Cada uno con variaciones propias de su naturaleza.
  • El miedo a la muerte actúa como detonante de esta condición.
  • Esta estrategia no siempre es exitosa. En algunos casos, las señales exhibidas no son suficientes para engañar al depredador y el animal finalmente es devorado.
  • Los seres humanos pueden alcanzar un estado similar a la tanatosis, aunque no como otras especies del reino animal.

Referencias:

www.planetavivo.cienradios.com/de-pelicula-animales-que-simulan-estar-muertos/

www.nationalgeographic.es/animales/cinco-animales-que-se-hacen-los-muertos

www.psicologiaymente.com/cultura/tanatosis


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