Temperamento infantil

¿Cómo influye el temperamento infantil en su educación?

Por: Mou D. Khamlichi
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Los diferentes rasgos del temperamento infantil se comienzan a diferenciar a muy temprana edad. Cada niño es distinto en cuanto a sus gustos, reacciones y acciones a tomar ante determinadas situaciones.

No es lo mismo lidiar con un niño sumamente activo que con otro tímido y sumiso. Lo que a veces puede funcionar para un niño, no funciona para todos. Es por ello que se debe tener claro los distintos rasgos de personalidad que presenta el menor a tratar.

El ambiente que le rodea, las situaciones que viven, las experiencias sociales y de vida que tiene en su entorno es lo que ayuda a moldear la manera de ser del niño.

La influencia de los padres es primordial para la formación de una personalidad determinada en el individuo. Los rasgos que definen claramente el temperamento infantil se pueden observar en 3 niveles.

Nivel de actividad

Esto significa cómo se desenvuelve el niño en sus actividades diarias. Hay algunos niños hiperactivos que nunca paran, necesitan espacio y muchas oportunidades para que se muevan.

Con estos niños no se puede hacer actividades donde requieran estar quietos mucho tiempo, pues se aburren con facilidad. Algunos padres caen en el error de reprenderlos por su actitud, pero no pueden evitarlo.

Si por el contrario el niño es muy pasivo y tranquilo, puede que no disfrute de las actividades al aire libre donde requiera compartir con mucha gente y realizar esfuerzos físicos.

Una forma de que participen en las actividades escolares es adaptando sus aptitudes al salón de clases. A niños que sean muy activos se les puede delegar algunas responsabilidades en las que se requiera movimiento, y a los más pausados incentivarlos a que participen en las actividades del grupo.

Cualquiera de los dos extremos en exceso puede traer problemas en el temperamento infantil. Pero en líneas generales los niños se miden entre varios niveles de estas dos características.

Temperamento infantil

Nivel de adaptabilidad

Algunos niños se adaptan fácilmente a los cambios, aunque para edades tempranas es indispensable crearles rutinas, para su estabilidad. Otros no soportan ningún tipo de cambio en su entorno, por lo que hay que introducir los procesos de cambio poco a poco para que los vayan acoplando a su vida.     

Cuando los niños van evolucionando en sus clases académicas, cambian de salones, maestros y algunas veces hasta de compañeros de clase. Esto puede generar ansiedad y un cambio en el temperamento infantil, por lo que se debe tomar medidas para ajustarlos a los nuevos cambios.

Nivel de regularidad

Tiene que ver con las rutinas diarias para las acciones como comer ir al baño y dormir. De igual forma como hay niños que fácilmente se autorregulan el horario, hay otros que mantienen a los padres en constate premura, ya que no tienen un horario de dormir o comer.

A estos niños hay que crearles hábitos con constancia diaria. Puede que sean los que tardan más en aprender algún tipo de nueva práctica.

Este tipo de aptitud en la educación ayuda a que se entienda el temperamento infantil en relación a las rutinas de estudio.

Este elemento es indispensable para la buena formación y adquisición de conocimientos para la educación del niño.

Reacción a lo nuevo

Cuando se van a generar cambios en la vida de un niño se debe tener en cuenta su manera de reaccionar ante esto. Ya sea una nueva persona, un nuevo colegio o una nueva casa, es necesario informarles de las nuevas circunstancias para que sientan que su opinión es tomada en cuenta.

Cuando se cambian de colegio, algunos niños pueden tener rechazo a este cambio. Otros por el contrario, pueden sentirse emocionados de su nueva escuela, maestros y compañeros.

Este rasgo puede dar mucha información al maestro para que incentive la participación del alumno en las actividades escolares, ya sean grupales o individuales.

Intensidad de reacción

Es la manera como expresa sus emociones, con mucha o poca intensidad. Los que son más intensos tienden a manipular muchas veces de manera teatral sus reacciones. Hay que diferenciar una rabieta de un llanto justificado.

Los que son más tranquilos puede que tiendan a no manifestar sus emociones, por lo que hay que estar al pendiente y animarlos a que se hagan valer y sean más firmes.

La forma de controlar este tipo de temperamento infantil es con conocimiento pedagógico para este tipo de situaciones. Los maestros están en capacidad de controlar este tipo de reacciones.

Persistencia y atención

De igual forma hay niños que son constantes y persistentes con sus gustos. Pueden pasar mucho tiempo haciendo una misma actividad, y suelen concentrarse mucho en lo que les agrada hacer.

Por contraparte están los que no se dedican a nada, pasan de un juego a otro en minutos, y no se concentran en ninguna actividad en especial.

Según el tipo de educación que se imparta en un centro de estudios, los niños tienen la oportunidad de realizar actividades de su agrado y otras no tanto.

Se debe incentivar a continuar desarrollando las que disfruta realizar, y a motivarlos a que prueben otras que posiblemente por desconocimiento piensen que no las pueden hacer.

Sensibilidad sensorial

Algunos niños pueden reaccionar de manera fuerte ante las variaciones, aunque sean leves del medio ambiente, como luces, olores, temperatura, colores y sonidos. Algunas veces estas reacciones si se mantienen tienden a crear manías.

Una forma de direccionar esta hipersensibilidad es guiándolos para que en un futuro sean personas más detallistas. Es importante tomar en cuenta que aunque se deben introducir cambios paulatinos en la vida cotidiana del niño, esto no debe ser motivo de estrés o generarle ansiedad.

También están los niños que tienen un nivel bajo de sensibilidad, aunque no es notorio. Los docentes son los primeros en darse cuenta pues tienden a ser el tipo de jóvenes que no se quejan aun cuando tengan una alteración molesta en su entorno.

Al momento de formar grupos de estudios, este rasgo del temperamento infantil puede repercutir en la interacción con otros niños. Los más sensibles son propensos a quedar solos, y los que no se quejan a ser abusados.

Temperamento infantil

Distracción en clase

Cuando los niños se distraen fácilmente en clase, es recomendable que el ambiente de estudio sea bajo en estímulos y tranquilo, para promover así la atención del niño.

Los niños hiperactivos tienden a pasar de una actividad a otra de manera rápida y fácil. Esto podría en ciertas ocasiones ser una oportunidad para que se desarrolle su capacidad de realizar multitareas.

A los niños cuyo temperamento infantil les permite tener menos atención a las distracciones, tienden a ser muchas veces testarudos, aunque esto les da un nivel alto de autonomía en sus acciones.

Humor del infante

Esta característica en el temperamento del ser humano es algo que acompaña a las personas a lo largo de la vida. A muchos estas características les abren o les cierran oportunidades.

Los niños alegres tienden a estar de bromas constantemente, incluso en  momentos en los que no deben como un salón de clases o presentando una prueba.

Este tipo de humor se debe canalizar para que no interfiera en el proceso educativo del niño y de sus compañeros de aula.

Los docentes están en la capacidad de hacerle entender en cual momento es aplaudible su alegría y en cual otros deben mantener la mesura.

También existen las personas en las que predomina el mal humor y la seriedad. A los niños que presentan este tipo de conducta se les pude incentivar con trabajos en equipo y compartir con otros niños de diferentes características.

La pluralidad es algo que debe mantener el profesor en los momentos de compartir del alumnado.

Temperamento y educación infantil

La manera de como un niño debe adaptarse a realizar actividades y tareas de educación, es una ardua acción de concentración y energía que debe focalizar el alumno en lo que está realizando.

Los elementos distractores deben ser removidos del medio en el que se desenvuelven las actividades escolares, ya sea en el aula o en el hogar.

Las clases se diferencian por el ritmo que se le implanta tanto por parte del profesor como del alumnado. Si el docente es muy animado, puede dar un ambiente alegre para todos los estudiantes.

De igual manera el grupo de estudiantes tiene un ritmo definido por el que actúan cuando están juntos.

La naturaleza del tipo de interacción personal que se vive en las aulas depende en gran parte de la dinámica emocional de los presentes en las sesiones educativas.

Sin embargo, esto no funciona cuando el temperamento infantil es volátil. Cuando un niño pasivo se encuentra en una clase dinámica, esto lo frustra ya que no se adapta a las exigencias del salón.

De igual forma un niño que requiere un alto nivel de actividad, y no puede permanecer quieto mucho tiempo, tiende a ser molesto en algún tipo de clase magistral, o de larga duración.

La eficacia de un docente se pude medir en la capacidad que tiene de fomentar los temperamentos de los alumnos y prestar más atención a este punto en sus actividades regulares.

Para tener un aprendizaje eficaz se han medido cuatro características fundamentales a saber:

  • Independencia: manteniendo la conciencia de la responsabilidad en sus tareas es una manera de aprender a organizarse y ser autosuficientes.
  • Creatividad: lo ideal es que los estudiantes tomen la iniciativa en cuanto a decidir qué proceso creativo desean explorar, con la curiosidad natural de niño.
  • Automotivación: se debe alentar las motivaciones individuales del alumnado, para ver en cada actividad una oportunidad de avanzar y aprender.
  • Resiliencia: la opción de reinventarse y adaptar una circunstancia nueva en su propia realidad y disfrutarla, es la forma más productiva de usar la educación en tiempos de cambios.

Muchos de los problemas que se presentan entre un estudiante y el sistema educativo pueden deberse a la falta de entendimiento del temperamento infantil y cómo se ve dentro del método de estudio.

Si se emplearan algunos cambios simples en el programa de enseñanza se producirían grandes mejoras para un estudiante o grupo de estudiantes particulares.

Para evitar que se confundan problemas de temperamento con algún tipo de trastorno como TDA, se debe prestar atención a los cambios que se produce cuando se generan variaciones en el modo de enseñanza.

Si al realizar cambios no se genera ninguna mejora y la hiperactividad no disminuye, por ejemplo, es recomendable la revisión por parte de un especialista para que las medidas sean mucho más específicas en cada caso.

Apoyo a los niños en su desarrollo

Los padres conocen a sus hijos. En cuanto a la forma de crianza, cada caso es único, y todos tienen su rango de éxito y fracaso. Ayudarlos a conocer su manera de comportarse, a entender y tomar conciencia de su temperamento infantil es una manera excelente de comenzar a desarrollar su personalidad.

A un hijo se le puede explicar cómo debe manejar su temperamento en la escuela y en otros entornos sociales. Si están claras cuáles son las expectativas que se tiene del infante en el sistema educativo, será más sencillo su proceso de aprendizaje.

Los maestros tienen la oportunidad de conocer las diferencias en los individuos y sus temperamentos para manejar un aula de clases. Un método muy eficaz a impartir en las aulas es ayudarlos a que se familiaricen con las rutinas escolares.

Cuando existe una conducta muy marcada, como la pasividad excesiva o la hiperactividad, la comunicación entre los padres y los profesores debe ser directa e inmediata. De igual forma si los padres ven que es muy callado o tenga alguna dificultad para cierto tipo de actividades escolares.

Así se les puede informar al área educativa que métodos han funcionado en el hogar, o por el contrario, los docentes pueden decir que estrategias utilizan en clases que incentiven a su hijo a mejorar. 

Tomar a consideración cada temperamento para unificar un criterio educativo es una ardua tarea que se lleva a cabo para el bien de una comunidad estudiantil. El estudiante debe ser un foco eficiente en la sociedad sin preocuparse de su temperamento.

Sin embargo, conociendo los diferentes temperamentos infantiles se crea una guía muy eficaz para atender casos particulares, ayudar a padres, orientar a los estudiantes y crear ciudadanos más eficientes y felices.


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