Caballos

Los caballos y el hombre

Por: Mou D. Khamlichi
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Los caballos fueron los primeros medios de transporte que empleó el hombre. Desde los tiempos antiguos el desarrollo y progreso de la humanidad guardan un estrecho vínculo con este fascinante animal. Desde la aparición de los primeros registros escritos, los caballos y el hombre han permanecido unidos.

Su uso marcó una importante diferencia en la capacidad militar de los pueblos, así como la expansión de los pueblos nómadas. La inteligencia, fuerza, rapidez son características resaltantes de los equinos. La capacidad de comunicación de estos ejemplares crea un vínculo afectivo con su dueño.

La empatía del hombre con el caballo es constantemente comparada con la fidelidad de los caninos. Hoy en día, los caballos son usados con fines deportivos, terapéuticos y de comercialización de razas. El trabajo pesado ha quedado en las páginas de la historia.

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Antepasado de los caballos, origen de la especie

Fósiles de 55 millones de años encontrados en América del norte son prueba de los primeros antepasados de los equinos. Se clasificó la especie como EOHIPPUS, muy parecido a un perro pequeño. Habitó la tierra en el periodo del Eoceno. Sus características más resaltantes eran:

  • Dentadura adecuada para comer pasto.
  • Dorso arqueado.
  • Cabeza y extremidades pequeñas.
  • Cuatro dedos en patas traseras.

26 millones de años atrás, al comienzo del Mioceno, apareció el MESOHIPPUS, superando en tamaño a su antecesor y con tres dedos en sus extremidades. Seguidamente evoluciona al MERYCHIPPUS, pero sigue conservando tres dedos en sus patas traseras. Sin embargo, su cabeza alcanza un tamaño similar a la de los caballos hoy en día

El PLIOHIPPUS presenta la aparición del casco en la terminación del dedo central. Su cráneo evoluciona en una forma más alargada. Al igual que otros órganos, los dientes son más fuertes. Se data que vivió entre 2 y 8 millones de años atrás. Al final del periodo Mioceno.

El inicio del periodo Pleistoceno, nos conduce al antepasado más próximo al caballo actual, el EQUUS CABALLUS. Se traslada desde América del Norte hasta Asia. Su paso por el estrecho de Bering lo lleva hasta Europa Occidental.

Características del Equus Caballus

Asia es el lugar donde se forman las primeras razas de caballos. Estos evolucionan a la par de la forestación del relieve terrestre. Luego se reagrupan en distintas clases, acoplándose a las condiciones ambientales. Desde el hermoso Pony de 90 cm hasta llegar a los ejemplares más altos. Estos alcanzan una altura de casi 2 metros.

Sus características generales son:

  • Extremidades delanteras y traseras fuertes.
  • Mayor velocidad, resistencia y potencia de galope.
  • Los músculos del cuello le proporcionan equilibrio.
  • Los dientes aptos para triturar alimentos sólidos. 
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Especies de caballos sobrevivientes a la última glaciación

La última glaciación exterminó los caballos de la mayoría del territorio de Asia y Europa. Los sobrevivientes quedaron esparcidos desde el norte del mar Negro hasta Mongolia. Se registraron 4 especies que siguieron habitando la tierra: el Przelwaski, el Tarpán, el Oriental y el caballo de Tiro.

El caballo Prelwaski. Los territorios de Mongolia son su hábitat natural. Su estructura genética es la más parecida a los equinos de hoy. Posee características únicas que lo distinguen entre las otras subespecies. Sin excepción, los integrantes de la especie son de color marrón, pelo negro, hocico blanco y el color del final de las patas negro.

El caballo Tarpán. Su raza desapareció de la faz de la tierra. El último ejemplar vivo murió en Moscú en 1887. Era una especie de equino considerada la antecesora de los caballos ligeros. Su fuerte temperamento hacía imposible su domesticación.

Esta subespecie tenía una altura promedio de 1,35 metros. Su cabeza era pesada y tenía los dientes pequeños. Poseía rayas transversales en las patas y una raya de mulo. El color variaba entre castaño claro y castaño oscuro. Se distinguían claramente dos especies de caballos tarpanes: el tarpán forestal y el tarpán de las estepas.

El caballo Oriental. Originario del oeste de Asia, también llamado caballo de sangre caliente. Es el antepasado más próximo de los caballos Árabe, Hitita, Persa, Berberisco, y Akhal-Teke. Sobresalen por su porte elegante y estilizado y por su contextura física. La inteligencia, agilidad y velocidad los convierten en unos ejemplares únicos.

El caballo de Tiro. El norte del mar Negro es su lugar de asentamiento. Era un caballo de carga, robusto y fuerte. Se utilizaban para transportar pesadas cargas y ayudar al cultivo de los campos. Su contextura física destacaba por tener patas cortas y gruesas, cabeza pequeña con cuello arqueado. Su pelaje largo y abundante es típico de los climas fríos.

Primeras domas de los equinos, entre teorías, mitos y contradicciones

Los primeros hombres que los domesticaron habitaban las tierras que se conocen hoy en día como Rusia, Kazajstán y Ucrania. Eso debió ocurrir hace aproximadamente 5500 años a. C. La evidencia arqueológica muestra que los primeros caballos fueron empleados para tirar de los carros y beber su leche (yeguas).

Los estudios de Alan Outram demostraron que la domesticación de caballos prevalecía sobre la domesticación de otras especies como las cabras, las vacas y las ovejas. Los ejemplares domesticados se mezclan con caballos salvajes de los pueblos del interior de Asia y Europa Oriental. Algunas investigaciones afirman que los Botai fueron los primeros jinetes de los caballos.

Los indios nativos americanos comienzan a montar caballos desde el comienzo del siglo XVI, los animales en cautiverio se adaptaron a las condiciones climatológicas.

A partir de la colonización española es llevado de nuevo a América, originando 350 nuevas especies. Empezando por los pequeños Falabella con una altura de 35 cm, hasta llegar a los Percheros con una altura de 1,90 m.

Contradicciones en la domesticación de los caballos

Existen actualmente diferentes teorías que sustentan la doma de equinos. Entre los puntos más destacados tenemos:

  • El domador de caballos surgió en un lugar único, y a partir de allí la cultura ecuestre se extendió por el mundo.
  • La domesticación se produjo en lugares diferentes, sin tener contacto alguno entre ellos.
  • En 3.000 a. C ya el caballo estaba domesticado en algunos lugares de la tierra.
  • Exactamente entre los límites del estrecho de Bering con las lejanías de Siberia, al nordeste del Mediterráneo.
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Primer medio de transporte utilizado para la guerra

Su uso marco una importante diferencia en la capacidad militar de los pueblos antiguos. Le otorgó una ventaja militar a las tribus bárbaras frente a las civilizaciones de oriente medio y de china. Del 2000 a. C datan los enterramientos de carros encontrados que evidencian el uso del caballo como medio de transporte.

El uso del caballo como instrumento de guerra, ha quedado marcado en la historia durante la Edad de Hierro. Aunque se presume que durante la Edad de Bronce ya eran utilizados para tirar de los carruajes. Debido su tamaño diminuto no podían ser montados. Su altura promedio era de 1,35 cm.

Evidencias históricas prueban como caballos de poca alzada eran utilizados como armas de caballería ligera. Entre los siglos VII y XIV, musulmanes, mongoles, hunos y escitas fueron a la guerra, galopando en el lomo de estos equinos.

Características generales de los caballos modernos

Los tapires, cebras, rinocerontes y caballos integran el grupo de los perisodáctilos. El olfato es el sentido que más utilizan. De allí la estrecha relación que establecen los caballos con su domador o dueño. También se comunican por medio de la emisión de sonidos y gestos faciales.

La alimentación del caballo es totalmente herbívora, exclusivamente de pasto. Sus dientes solo están adaptados para comer hierbas de los desiertos y las llanuras. La contextura ósea de su cara contiene huesos más largos que los del cráneo. El pelaje según la raza varía de espesor. En general, el pelo es más abundante en la parte frontal de la cara y en el cuello.

La reproducción de la especie se logra a través del apareamiento, precedido por todo un ritual de cortejo. La yegua preñada solo puede dar a luz a un potro a la vez. Su tiempo de gestación está comprendido entre 10 meses y un año. Las horas preferidas de alumbramiento suelen estar entre la noche y la madrugada.

Los que tienen entre uno y cuatro años de vida son considerados potrillos, a partir de los cuatro años comienza la etapa de la juventud. Alcanzan la madurez después de los ocho años. Su tiempo de vida útil es de 25 a 30 años máximo.

Variedad de razas alrededor del mundo

La clasificación de los equinos no solo corresponden a su aspecto físico, color de pelo y dimensiones. El temperamento es una característica fundamental que los hacen distinguirse unos de otros. Cada una de las especies tiene su encanto propio, y las diferentes razas se subdividen por grupos.

Los grupos se han clasificado tomando como base las habilidades y destrezas desarrolladas a través de su carácter. A continuación, describiremos las características resaltantes de estos grupos.

Caballos purasangres

Escuchar la palabra “purasangre” evoca la imagen visual de un caballo, elegante, recio e imponente. Su origen se remonta al siglo XVIII en el continente europeo, específicamente Inglaterra. El caballo pura sangre surge del cruce genético entre la raza de caballos berberiscos y la raza de caballos árabes. El cruce dio origen a la raza del caballo purasangre inglés.

Lograr la mejor resistencia y la máxima velocidad para las competencias fue el objetivo principal de la combinación genética de estas subespecies. Sus cualidades más sobresalientes son:

  • Altura promedio de 1,65 cm
  • El color de su pelaje presenta variantes marcadas que parten desde los tonos marrones claros hasta alcanzar el color zaino.
  • Abundante y sedoso pelaje.
  • Su contextura física es esbelta, delgada y elegante.

Dentro de la raza de caballos pura sangre, encontramos una subdivisión basada en los fines utilitarios del ejemplar. Tenemos caballos purasangres usados para   carreras de sprints o para carreras de fondos.

Existen cuatro razas de caballos pura sangre para competencias, clasificadas en función de la velocidad. En primer lugar se presenta el Stayer, recomendado para los 2600 metros. En segundo lugar el Miler acertado para las competencias de 1600 metros. Le sigue el Sprinter ideal para recorrer distancias de 1000 metros y finalizamos con el Steeple Chaser perfecto ejemplar para las carreras con obstáculos.

Caballos de sangre caliente

Esta clasificación corresponde al lenguaje coloquial empleado para describir un ejemplar equino de Purasangre inglés, de Purasangre árabe o la mezcla de ambas razas. Los caballos pertenecientes a este grupo son seleccionados para las carreras hípicas y los deportes ecuestres.

Desde finales del siglo XIV, se han convertido en una de las razas más conocidas hasta hoy. Agrupan el número más grande de miembros repartidos alrededor del mundo. Según su lugar de origen tenemos:

  • Caballo Lusitano (Portugal)
  • Caballo Appaloosa (Estados Unidos)
  • Caballo Frisón (Holanda)
  • Caballo Anglo-Árabe (Francia y Gran Bretaña)
  • Caballo Akhal-Teké  (Turkenistan)
  • Caballo Troton francés (Francia)

Caballos de sangre fría

Llamados caballos pesados o caballos de tiro, empleados para realizar labores pesadas. La denominación sangre fría se debe a la docilidad de su carácter y a la fácil domesticación. Son ejemplares muy tranquilos, fuertes y resistentes para realizar trabajos en los campos de cultivos.

Antiguamente, se utilizaban para trasladar madera proveniente de la tala de árboles o para arrastrar cargas muy pesadas. Actualmente la cría de estos caballos se hace con fines comerciales, para el consumo humano.

  • Caballo Percherón (Francia)
  • Caballo Clydesdale (Escocia)
  • Caballo Ardenes (Bélgica y Francia)
  • Caballo Boloñes (Francia)
  • Caballo Freiberg (Suiza)

Caballos miniaturas o caballos pequeños

Es imposible no relacionar la palabra caballo miniatura a la imagen de un poni. Lo cierto es que existe una variedad grande entre caballos pequeños y ponis. Los ponis son todos los ejemplares que tienen en promedio 148 cm de alzada.  Y los caballos pequeños son todos aquellos que están por debajo de 148 cm de alzada.

Son recomendados para niños pequeños, bien sea por entretenimiento o para dar los primeros pasos de equitación.  Muestran un carácter equilibrado y dócil. Esta cualidad brinda confianza y empatía. Algunos de los más conocidos son:

  • Poni de Islandia (Islandia)
  • Poni Shetland (Escocia)
  • Poni Falabella (Argentina)
  • Poni Bosnio (Bosnia)
  • Caballo Camargués (Francia)

Acciones previas al proceso de domesticación del caballo

La relación que se establece entre el animal y su domador depende principalmente de la empatía que se establezca entre ambos. Bien sea para uso doméstico, comercial o deportivo, la domesticación del equino debe hacerse de la forma más adecuada posible.

Hoy en día, contamos con excelentes domadores profesionales que protegen y cuidan de estos hermosos animales. Las prácticas crueles de domesticación que se utilizaron anteriormente quedaron enterradas en el pasado. Además, existen leyes que protegen y vigilan el proceso de domesticación.

La domesticación requiere de esfuerzo, paciencia y mucha dedicación. Tratar al animal con mucho respeto e inteligencia, para que avance progresivamente. Antes de comenzar el proceso de doma debes tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Gánate la confianza del animal, toma forraje en tus manos y ofrécele para que se acerque a ti.
  • Observa su mirada y movimientos para intuir si está calmado o nervioso.
  • Colócate al lado de su cabeza para que pueda verte, al mismo tiempo que lo acaricias.
  • Háblale con un tono de voz suave que transmita calma y seguridad.
  • Nunca cometas el error de caminar por delante o por detrás del equino.

Pasos para la domesticación del caballo

Nuestras manos son el principal instrumento de doma que existe. El contacto directo con el pelaje del animal logrará transmitir y ganarse la confianza de este. Puedes recorrer su cabeza, cuello y orejas. No olvides hablarle mientras tus manos lo acarician. Utiliza movimientos lentos, suaves y armoniosos, acércate a su hocico para que se acostumbre a tu olor.

La mirada es la segunda herramienta poderosa de la que dispones. Establecer un contacto visual permanente con tu caballo que le transmita serenidad y respeto es primordial. A continuación te describimos el paso a paso para amansar un caballo correctamente.

El cabestro y la embocadura

Lo primero que debes hacer es enseñarle el cabestro y permitir que lo huela. Puedes rozarlo con el hocico para que se familiarice con el olor. Repetirás por varios días la misma acción, hasta que sientas que está preparado para ponérselo.

Luego, intentarás colocárselo y observarás atentamente su reacción. Si da unos pasos hacia atrás cuando te acerques, indica que está nervioso y debes abandonar la idea. Al contrario, si se queda quieto, puedes colocarle el cabestro pero sin abrochar. Al siguiente día, repetiremos la misma acción, esta vez con el cabestro abrochado.

La brida es el siguiente paso de familiarización. Dejaremos que la huela y la pasamos por su hocico. Repite la acción varios días antes de colocarle la embocadura. Un truco que puedes emplear es untar melaza en la embocadura para que se sienta más cómodo.

El ramal

El área de entrenamiento para utilizar el ramal en el caballo, debe tener como mínima 18 metros de diámetro. El ramal nos ayudará a tener un mejor control de los movimientos del caballo. El tiempo inicial recomendado de entrenamiento es de 10 minutos aproximadamente.

A medida que pasen los días, puedes ir aumentando la cantidad de tiempo. Recuerda que la evolución del animal dependerá en gran medida de las rutinas que establezcas. En este paso las prisas deben dejarse a un lado. Algunos expertos domadores aseguran que el paso y galope de un caballo se consolida en esta etapa.

Mientras el animal este dando vueltas en círculo, no lo pierdas de vista. Mantén el contacto visual la mayor parte del tiempo posible. Debes girar de forma natural, siguiendo los pasos de tu corcel.

Enséñale a reconocerte como guía

Las primeras órdenes pueden ir siendo incorporadas en esta etapa. El entrenamiento con el ramal te permitirá dar la voz de pie, alto, camina y atrás. Debemos transmitirle al animal respeto hacia nuestra presencia y respeto a nuestro espacio. Unos 30 cm por detrás del hombro es la separación ideal.

Podemos ejercer un poco de presión por un costado, al notar que se acerca demasiado. Otro punto relevante es que en esta etapa el caballo debe aprender a pensar por sí mismo, además de reconocerte claramente como su domador.

La montura

Al igual que los otros implementos, debemos seguir los pasos ya mencionados. Enseñarle la silla de montar, permitir que la huela y rozarla con su hocico. La montura debe colocarse muy despacio, cualquier movimiento brusco podría alterarlo. Debes repetir la acción tantas veces, como lo creas necesario.

Una vez puesta, para acostumbrarlo a la montura, abróchale la cincha sin apretar. Iremos ajustando la cincha poco a poco, hasta ajustarla totalmente.

Ha llegado la hora de montar el caballo

Con todos los implementos familiarizados, con la montura y los estribos puestos. Luego debes hacerle saber que tú vas encima de su lomo. Coloca el pie en el estribo con mucho cuidado, trata de hacerlo de forma natural y lentamente. Recomendamos llevar algún premio de recompensa y utilizarlo a lo largo del paseo.

La primera vez que cabalgues sobre él, emplea lapsos de tiempo cortos. Repite la acción por varios días, sin variar la cantidad de tiempo empleado. Los lapsos de tiempo de la cabalgata se irán incrementando paulatinamente.

Tiempo requerido para domesticar un caballo

Puntualizamos que el proceso de amansar un caballo es personalizado. El método que utilicemos dependerá de la capacidad de aprendizaje del animal. Un caballo se puede decir que esta domesticado cuando domina el paso, el trote y el galope en la dirección que le indica su jinete.

Estas acciones son comúnmente conocidas como echar por delante y desbravar. Un domador debe tener desarrollada una avanzada intuición y alta sensibilidad, para  saber dar y pedir instrucciones.

El primer año de vida del potro

El proceso de amansar a un caballo comienza desde que es un potrito. El destete debe hacerse después del año de vida, alternando la comida con la toma de leche de la yegua. Se recomienda dejar que el potro acepte la comida por voluntad propia. La separación física de su madre debe hacerse alargando paulatinamente la distancia y el tiempo de estar lejos y solo.

Los límites de socialización entre el potro y su domador deben establecerse desde el primero momento. En esta etapa de su desarrollo el jugueteo inocente por parte del animal puede resultar peligroso para el domador. Morder, pisar y dar patadas son conductas normales, es la manera de socializar con su madre y con otros caballos.

Estas acciones son las primeras modificaciones que se harán en su comportamiento. Otro punto destacado es la construcción del temperamento, conocer y moldear su carácter para que obedezca instrucciones. El siguiente paso será acostumbrarlo a los agentes externos que lo rodean. Sigue las siguientes recomendaciones para adaptar a tu potrillo:

  • Explorar los alrededores, sitios alejados de su establo.
  • Exponerlo a los cambios climáticos con precaución para evitar que lo atemorice los fuertes vientos o la lluvia.
  • Para distancias largas, utilizar remolques para su traslado.
  • Enseñarlo a reconocer el sonido de los vehículos en marcha y de otras maquinarias propias de una granja o establo.
  • Hacer caminatas cruzando ríos, riachuelos o por el césped mojado.
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A partir de los tres o cuatro años

Caminar a un lado del domador, reconocer su voz y obedecer algunas instrucciones, deben estar consolidadas entre los 3 y 4 de vida del potro. La jerarquía de su domador debe ser reconocida por el potrillo. En esta etapa se incorporará otra serie de conductas que lo prepararán para llevar a un jinete montado en su lomo.

Las reglas de seguridad tanto para el caballo como para el domador deben estar claras. Ten siempre presente que el proceso de doma de un caballo, se basa en la confianza y seguridad entre ambos. Este es el momento de instruir a tu potrillo para:

  • Desplazarse empleando el paso, el trote o el galope.
  • Aprender a relajarse estirando su nariz hasta el suelo.
  • Realizar ejercicios para ganar flexibilidad y reforzar su musculatura.
  • Modificar su postura natural hasta alcanzar la rectitud vertical.

El tiempo estimado de domesticación antes de la primera montura comprende los primeros cuatro años de vida del potrillo. A la edad de 4 años, el caballo estará preparado para ser entrenado, de acuerdo a la disciplina que el dueño desee para su corcel.

Precauciones para la primera montura del caballo

A los 4 años de vida el caballo ha dejado de ser un potrillo para pasar a la juventud. Seguirá teniendo muchas inseguridades porque todavía no ha alcanzado la madurez. La juventud es la etapa esencial para consolidar la jerarquía entre el animal y el hombre.

La primera montura del caballo requiere siempre de muchas medidas de seguridad. Generalmente en caso de accidentes, el más perjudicado es el jinete. La garantía de 0% de riesgos no existe con los caballos. Sin embargo en manos de profesionales expertos los riesgos de accidentes son reducidos.

Las siguientes recomendaciones son adecuadas para caballos que ya han sido preparados con anterioridad. A continuación las detallamos por orden:

  • Escoger un lugar seguro y cercado con una superficie libre de piedras u objetos puntiagudos.
  • La extensión de la cuerda larga no debe sobrepasar en longitud las dimensiones del terreno.
  • Utilizar una silla para subirse al lomo del caballo, no hacerlo bruscamente (con un brinco).
  • Colocar la barriga sobre su columna y las extremidades al costado del caballo para acostumbrarlo a nuestro peso.
  • Antes de tomar posición vertical, debemos permitir que huela nuestras manos acariciándole la cabeza y el cuello.
  • Finalmente, los primeros pasos del caballo con un jinete en su lomo deberán estar acompañados por otro que lleve la cuerda a su lado.

Postura corporal de los caballos que trasmiten emociones y sentimientos

Al igual que los seres humanos, los caballos se expresan a través de su cuerpo. Gestos y movimientos realizados por el animal conscientemente nos dan un mensaje claro o nos hacen algún requerimiento. El proceso de domesticación por parte del hombre ha facilitado la comprensión de este lenguaje no verbal.

Nos enfocaremos en partes específicas del cuerpo: las patas, la cola, la cabeza y las orejas. Empezaremos por el movimiento de las patas. Si observas la elevación de la pata, indica que se siente amenazado o descontento. Manotear el suelo señala desacuerdo con una instrucción o que algo le molesta.

Seguimos con el meneo de la cola que trasmiten cansancio y pérdida de fuerza. Si el meneo de la cola se observa cuando se le exige más velocidad, indica que el caballo ya no puede dar más.

Se debe prestar atención al movimiento de los ojos. Si el caballo está en posición de descanso, sus ojos permanecen cerrados y los ollares no muestran tensión alguna. Si por el contrario se siente amenazado o nervioso, los ollares estarán alargados en forma vertical y los ojos completamente abiertos. En estado natural relajado mantienen los ojos entrecerrados.

Las orejas en movimiento, trasmisión continua de información

Los caballos mantienen en continuo movimiento sus orejas, incluso cuando duermen. Las orejas son el principal medio que utilizan para trasmitir sus sentimientos y emociones. A continuación veamos la relación directa que hay entre la posición de las orejas y el estado emocional de los caballos.

  • Tranquilidad (orejas hacia delante y hacia afuera)
  • Confianza y atención (movimiento continuo de las orejas)
  • Intranquilidad por la ubicación de un objeto (orejas rectas)
  • Miedo (orejas en posición vertical)
  • Irritabilidad (orejas inclinadas levemente hacia atrás)
  • Confusión (ambas orejas con direcciones distintas)
  • Ira y ataque (orejas acostadas)
  • Dormido o enfermo (orejas totalmente caídas)

Los relinchos, otro medio para comunicar mensajes

Las expresiones corporales de los caballos generalmente van acompañadas con la emisión de un sonido. El contexto donde se producen acompañado del movimiento corporal dará una idea precisa sobre el estado de ánimo del ejemplar. Además, es la manera natural de comunicarse con los miembros de su manada.

Relincho. Se caracteriza por ser un sonido agudo y claro. Tiene varios significados. Entre ellos están: saludo, llamada, aviso de estar en un lugar determinado. También, puede ser la respuesta al relinche de otro caballo. Si lo traducimos a nuestro lenguaje, tendría las siguientes connotaciones: Bienvenido, estoy aquí, ¿me estas llamando? o ¿dónde estás?

El relincho de baja intensidad, es un sonido muy suave. Perfectamente observable en las hembras cuando llaman a su potro. También lo hacen cuando se les alimenta y durante el cortejo. Su traducción sería: Ven hacia mí, ven a mi lado, estoy feliz de ver la comida.

Ronquido. Tenemos dos tipos de ronquidos, el primero de baja intensidad. Se relaciona con estados emocionales placenteros, apacibles y relajados. Es típico escuchar este sonido, cuando se limpian la nariz. El segundo tipo de ronquido es más agudo y se relaciona con emociones negativas. La intensidad del sonido te trasmite una advertencia, algo ha alterado su estado de ánimo.

Este escenario es un momento ideal para probar la valentía del caballo. Ahora el caballo está en posición de alerta ante un posible peligro. Te presento los dos posibles escenarios:

  1. Huida. Observa fijamente y levanta las orejas para detectar cualquier ruido. Luego evalúa si la situación es peligrosa, si no hay peligro se queda. Por el contrario si se siente inseguro emprenderá la huida.
  2. Posición de ataque. Al detectar el peligro, avanza con un trote lento hacia el objeto en cuestión. Levanta la cabeza y la cola para mostrar su seguridad y coraje.

Chillido. Generalmente acompañado de manotazos, es una clara señal de enojo y disconformidad. Se puede observan en los caballos desconfiados, en las yeguas que se rehúsan a aparearse y en las llamadas para las peleas. Este sonido podría significar en nuestro castellano: Te advierto no te acerques, estoy preparado para golpearte, desconfío de ti.

Soplido. Es un sonido de exploración de lo desconocido. Se acerca al objeto, al caballo o a la persona para percibir su olor. Su traducción sería: ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Qué es esto?

Gemidos. Dependiendo del contexto, tiene significados totalmente opuestos. Pueden indicar sensación de agrado, comodidad y placer. Es muy parecido a los sonidos emitidos por los seres humanos al estirarse en la cama o el sofá. Por otro lado, indicaría dolor físico.

Suspiro. Este sonido no tiene confusión alguna. Es parecido a los suspiros emitidos por los seres humanos. Indica que el animal esta relajado, cómodo o cansado después de una larga jornada.

Domesticación con fines terapéuticos

La conexión que se establece entre el caballo y el jinete es íntima y especial. Esta característica única de los caballos les ha dado un lugar privilegiado en la aplicación de terapias curativas. Hoy en día, la equinoterapia es recomendada para la solución o mejora de problemas físicos y mentales.

Los movimientos corporales naturales del caballo emiten una serie de vibraciones que son transmitidas al jinete. Estas vibraciones tienen la capacidad de activar las conexiones neuronales del cerebro. El fortalecimiento de las articulaciones, musculatura y huesos son algunos de los beneficios físicos que obtenemos con la práctica de la equitación.

Actualmente, la equinoterapia nos ofrece un abanico de posibilidades. La selección de la terapia correcta dependerá de las limitaciones físicas que tenga la persona. El término de terapia pasiva es aplicado al jinete que no es capaz de realizar ningún movimiento físico por sí solo. Y la terapia activa se aplica a las personas que tienen libertad de movimiento, agregando ejercicios para fortalecer su musculatura.

Relación entre la domesticación y los elementos terapéuticos de la equinoterapia

Se evidencia una relación estrecha en ambas actividades. El conocimiento interior del estado emocional tanto del jinete como de su caballo, es el mismo que se establece entre el paciente su corcel. La cercanía, nobleza y docilidad de los caballos brinda a los pacientes seguridad y confianza.

El contacto visual, la cercanía física, la empatía que desarrollan entre sí los seres humanos, es fácilmente percibida por los equinos. Los valores de respeto, responsabilidad y autocontrol se realzan en la medida que va creciendo la relación entre el paciente y el caballo.

Los caballos utilizados para estas terapias pueden ser de cualquier raza. Los caballos de alzada mediana 1,40 cm son los más recomendados, aunque no es una limitante. Lo primordial es que posea las siguientes características:

  • Su edad debe estar entre el rango de 7 a 20 años.
  • Estar familiarizado a ruidos fuertes y movimientos bruscos.
  • Haber sido entrenado para fines terapéuticos y no haber sufrido maltratos.
  • Dócil, tranquilo y cariñoso.

Un miembro más de la familia

El caballo influyó en el progreso económico y social del ser humano. Su domesticación proporcionó mejoras en los cultivos de alimentos, sirvió como el primer medio de transporte masivo y contribuyó a planificar las guerras.

Al igual que no hay dos seres humanos iguales, tampoco hay dos caballos idénticos. La relación afectiva que se desarrolla entre el corcel y su domador es única. Los caballos al igual que el hombre, poseen un carácter singular, movimientos y gestos propios. Tanto el animal como el hombre se reconocerían entre una multitud de ejemplares de la misma especie.

La relación afectiva que se establece con el animal, a través del proceso de domesticación perdura desde el nacimiento hasta la muerte. El cariño y cuidados de su dueño permitirán al ejemplar comunicarse de manera efectiva y precisa.

La incorporación de los caballos a la vida cotidiana del ser humano seguirá estando presente a través del tiempo. La historia seguirá registrando los beneficios potenciales que estos animales aún no han proporcionado.


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