música en la educación especial

La música en la educación especial

Por: Mou D. Khamlichi
Actualizado el 3 de julio de 2021
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Todos los seres humanos cuentan con una competencia relacionada al arte. Y la música en la educación especial no es la excepción. Ya que la música en general se desarrolla cuando el individuo se compenetra con su contexto social y la expresa mediante su interacción musical. Históricamente el hombre ha mostrado su interés hacia ella en un alto porcentaje que a otro tipo de manifestación cultural.

En todos los rincones del mundo se escucha música, se ensaya y se ejecuta. No existen excepciones. Las notas musicales no presentan alteración geográfica. La música ha sido y será por siempre un lenguaje universal. Afecta al individuo desde los puntos de vista psicológico, biológico, espiritual, social y emocional.

Partiendo de las premisas anteriores, es acertado pensar que, si se encuentra presente en cada individuo, es también cierto que esté presente en personas con necesidades especiales. La selección de clases, estamentos, razas, credos, ideologías y la condición física, no tienen asidero en la música.

Es necesario buscar equilibrio en las estrategias que desarrolla el maestro en el aula para lograr la integración de los alumnos con necesidades especiales. No pueden ser desplazados por ningún motivo, razón por la cual debe disponerse de la ayuda pedagógica necesaria para apuntalar las habilidades que posean.

música en la educación especial

Los más dependientes y superdotados de la música en la educación especial

La música en la educación especial tiene sin duda una ardua labor que desarrollar. Debe tenerse en consideración que las llamadas necesidades educativas especiales incluyen desde los trastornos más dependientes de un individuo hasta la superdotación.

Si se trata de un alumno con marcados trastornos mentales, el especialista deberá guiarle en la ejecución. En los últimos años se han puesto de manifiesto agrupaciones musicales conformadas por jóvenes especiales que ejecutan la percusión. Van realizando sonidos individualmente hasta acoplarse al grupo.

Ahora, si se trata de jóvenes superdotados el maestro adaptará su repertorio y sus contenidos curriculares; llevándolos a un nivel más elevado de acuerdo a la capacidad de su pupilo. Las formas sencillas se dejarán a un lado y ambos irán por un solo camino hasta que el alumno supere al maestro.

Otra de las funciones más relevantes del especialista es el hecho de demostrar que todos somos iguales ante la música. Nadie puede quedarse fuera. La fiesta es para todos, y en este sentido, la música será la herramienta que nos una como fuerza integradora.

¡Percusión y más percusión!

Una de las técnicas más utilizadas, y de las cuales debe valerse el maestro en la música para la educación especial, es el trabajo constante con la percusión.Para tal encomienda tendrá que evaluar el grado exacto de la deficiencia, su edad física y mental y el grado de movilidad corporal.

Estos parámetros le servirán para tener una visión exacta de las condiciones de su alumno. Además de este inventario, debe tomar en cuenta los gustos musicales y la adaptación del alumno a su entorno familiar y social. Ahora tendrá que enfocarse en el espacio físico del aula de clase y determinar el espacio a utilizar.

Adentrándose al mundo de la música

Una vez precise esta información, entrará de lleno directamente con la música. A tal efecto es menester tome los siguientes consejos:

1.   Se valdrá de la percusión

El alumno con condiciones especiales se adaptará rápidamente a los temas musicales en el que se tome como base a la percusión. Poca atención tendrá una ejecución melódica. Ahora, si lo que desea el especialista es sumarlo al ensamble, con toda seguridad se integrará sin dificultad.

De allí la importancia del examen previo en cuanto a su adaptación al entorno familiar y social. Si tiene facilidad de acoplarse al grupo se divertirá haciendo música. Lo fundamental es lograr la compenetración con todos sus compañeros para que de esta forma rinda frutos significativos.

Los ejercicios básicos a considerar en un ensamble de percusión son: la utilización de palmas, ejecución de golpes con la madera para acompañar algunas notas del xilófono, entre otros. También, es importante que se pueda seguir una canción bastante conocida y de ser posible del repertorio nacional.

2.   Cronograma de ensayos

El maestro requiere de un gran número de horas para lograr ensamblar un grupo estable. Esta regla tiene excepciones por tratarse de alumnos especiales y por ello tendrá que disminuir su carga horaria para no saturarlos. Si el maestro se excede, su alumno podría cansarse y abandonar.

Lo más recomendable es encontrarse por días alternos en horas de la mañana para evitar la fatiga del alumno. Los sonidos repetitivos deben hacerse escuchar una y otra vez para lograr que sean imitados. Es común que algunos alumnos hagan diferentes sonidos con sus lenguas y mejillas a la hora del ensamble.

3.   Características de las melodías

Las melodías deben ser simples y asequibles. Los temas musicales que se anexen al repertorio tienen que ser sencillas y de fácil comprensión. No es necesario buscar en el repertorio clásico sino valerse de las canciones más cotidianas.

Los temas seleccionados deben estar bien estructurados, es decir, divididos en partes para que el alumno pueda recordarlos a la hora de la ejecución. Si se busca un arreglo musical que no pueda ser entendido por el grupo seguramente no podrán acoplarse.

Las figuras musicales usadas deben ser repetitivas o reiterativas. Es decir, el ritmo a seguir tiene que ser monótono, de esta manera será fácil de imitar, pues está fresco en la memoria. Es preciso que se marque siempre a tiempo y sin alteraciones.

Con respecto a la rítmica, tiene que ser redundante y atrayente. A medida que se van ejecutando las canciones seleccionadas el ritmo debe atraer la atención del alumno. Deberá escucharse seguidamente y sin interrupciones hasta la última nota final.

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¡Lluvia de aplausos para los artistas!

Si se han tomado en consideración los consejos dados al especialista para integrar al alumno a su ensamble de percusión, con seguridad habrá doble triunfo. El primero tendrá que ver con la satisfacción del maestro. Si se trata de un alumno con trastornos más dependientes el esfuerzo docente será mayor.

Ahora, si hablamos de un superdotado con dotes intelectuales y artísticos por encima del grupo, es menester creer que el apoyo didáctico fue mínimo. Aquí todas las felicitaciones serán por cuenta del alumno. El centro de atracción será aquél que dio el concierto y la admiración será para él.

El segundo se enfoca directamente en el alumno. El resultado final y más esperado, no solo del especialista sino del entorno familiar y social, es el aplauso sincero del público. La alegría reflejada en el rostro del artista no tiene parangón. Es un músico sin soberbia ni banalidades. Es sencillo y agradecido.

No se siente diferente a los demás. ¿Por qué serlo? Es a ciencia cierta uno más del inmenso grupo que conforman los músicos del mundo. En el recital final su único y gran premio será el reconocimiento de sus amigos, de su maestro y el abrazo sincero del núcleo familiar.

Un logro conseguido

Es común que el público se ponga de pie y le rinda homenaje a la interpretación. Los músicos de la tarima se han vestido de asombro, risas y quizá uno que otro esté distraído. No habrá lugar donde no se comente el logro conseguido por los alumnos. En fin, las arduas horas de ensayo dieron buen fruto.

El doble triunfo se ha cumplido. El regalo del especialista es su alumno. Es seguro que le verá constantemente y continuará formándole en el venidero tiempo. El regalo del alumno es su maestro. Ese amigo llegó para ayudarle, para entenderle y claro está, para integrarle a la sociedad.


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Mou D. Khamlichi

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